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sábado, 22 de marzo de 2014

Que ver (y degustar) en la Duodécima Etapa (Palas de Rei.Santiago de Compostela)

   De la Plaza del Obradoiro solo nos separan 67.8 kilómetros que serán los mismos que recorreremos en la etapa de hoy para dar por fin el abrazo al Apóstol, agradecerle la protección que nos ha prestado y rogar por nuestros familiares y amigos.

Como platos característicos a consumir en esta etapa tenemos:
Pulpo “a feira” o a la Gallega  en casa Ezequiel (Melide)

   Melide fue un pueblo de feriantes. De ferias y mercados que aún celebra. Sigue muy activo comercialmente. De esa tradición ferial viene el pulpo como plato cuidado y principal. El pulpo "á feira" o a la gallega, que dirán otros. Melide, como O Carballiño, son referentes del pulpo en la Galicia interior. Es plato de la gastronomía ferial campesina. No de la Galicia costera.
   Comer el pulpo en Melide es una de las exigencias que ha de cumplir el caminante a Santiago. No figura en ninguna norma escrita pero sí se la transmiten año tras año los peregrinos entre sí por las corredoiras de este viejo país: nos vemos a comer el pulpo en Melide.
   La pulpería Ezequiel es un icono jacobeo en Melide. Le han salido competidores en el pueblo, con la misma fórmula. Ezequiel es un inmenso local de mesas y bancos corridos, como las clásicas cervecerías de Baviera. Pulpo, pan y vino mencía como oferta principal, y la opción de la carne ó caldeiro. Es un ambiente de feria globalizada.
Delicias Marinas

   Hemos llegado a Santiago, después de cumplir los ritos con el Apostol llega el momento de celebrar el éxito de nuestra aventura y en Compostela no faltan lugares donde hacerlo.
   Raíña confluye con la rúa do Franco, su paralela tanto en el mapa como en la plena consagración a la gastronomía. La tradición viene de lejos, cuando en la Edad Media se asentaron aquí posadas y tabernas para atender a los peregrinos. Hoy esa hospitalidad se ha transformado en abundancia: las vidrieras son verdaderas naturalezas muertas compuestas por marisco, pescados, filetones, chuletas, chorizos, quesos y verduras. En los acuarios nada, a la vista de quien se lo quiera llevar al plato, un batallón de crustáceos y en las bandejas se aprietan los moluscos. 
   ¿Quién es quién en este país del sabor marino' En Galicia el viajero encontrará dos tipos bien diferenciados de marisco: el bueno y el insuperable. Bueno es el marisco que cada día llega de Bretaña, Irlanda o Escocia. Pero para las verdaderas esencias del mar, todos los expertos reconocen que no hay en el mundo marisco como el gallego. No resulta fácil distinguirlo, pero hay una regla infalible: el buen marisco nunca es barato. Así encontraremos las mejores langostas, bogavantes, camarones, cigalas, centollas, nécoras, percebes, bueyes de mar y santiaguiños, que componen la nómina principal de los crustáceos. Entre los moluscos destacan las ostras, almejas, berberechos, mejillones, ‘longueiróns’ y navajas, vieiras, zamburiñas y coquinas.
   La preparación es siempre sencilla: una simple cocción en agua con sal para los crustáceos. Langostas, bogavantes y cigalas también se ponen a la plancha o en salpicones (el marisco cocido y picado, con cebolla, perejil, pimiento rojo, y una vinagreta con yema de huevo). Los percebes siempre cocidos y bien calientes, llevados directamente de la olla a la mesa. Las almejas se presentan a la marinera, o crudas lo mismo que las ostras. ‘Longueiróns’ y navajas son apropiados para la plancha, como las zamburiñas, que también pueden ir al horno, como las vieiras, o en empanada. Las empanadas son un mundo aparte, y pueden llevar desde atún o bacalao con pasas hasta berberechos, sardinas, carnes, embutidos o verduras en infinitas combinaciones.
   Un viejo dicho gallego asegura que el marisco debe comerse en los meses que tienen ‘r’, que son los que van de septiembre a abril. El verano sería entonces mal momento para comer marisco de calidad, pero no es del todo cierto. Las vedas son un indicativo del mejor marisco que podemos comer en cada momento, por lo que el verano es tiempo de langosta, bogavante, nécora y santiaguiños; así como percebes y camarones, que no tienen veda. Por modesto no hay que olvidar el mejillón, primer y único producto del mar en toda Europa con denominación de origen protegida. Galicia es el segundo productor de mejillón del mundo.
   Otro gran omnipresente es el pulpo. En Galicia cualquier celebración popular que se precie tiene pulpo ‘á feira’ (con aceite, sal gorda y pimentón), que es el estilo propio de las tierras del interior. También se toma guisado con patatas, típico de la zona costera; a la plancha o en empanada. Eso sí, siempre con vino y no con agua, porque una vieja creencia asegura que el pulpo y el agua no hacen buenas migas en la barriga.
   El pescado no puede faltar en la gastronomía gallega, que emplea más de 80 variedades de mar: merluza, sargo, rodaballo, raya, congrio, rape, mero, palometa, salmonetes, sardinas y sardinillas, pintos y maragotas dan fe de que Galicia cuenta la flota pesquera más grande de España. Si le ofrecen ‘caldeirada’ sepa que va a comer pescado (de uno o más tipos) cocido en compañía de patatas, cebolla, pimientos, aceite y pimentón dulce. Cuando lo pida ‘a la gallega’ lo comerá cocido, en compañía de patatas cocidas y bañado en ajada, que consiste en un buen aceite en el que se fríen unos ajos y después se agrega pimentón dulce.
    Galicia es también de enero a abril el paraíso mundial de los amantes de la lamprea. Este extraño pescado –el vertebrado más antiguo del mundo, según dicen, con sus 500 millones de años- llega de los ríos Miño y Ulla para ser consumido ‘a la bordelesa’, cocinado en su propia sangre, con vino, especias y hortalizas.

Tarta de Santiago

   En la rúa do Vilar, se halla la confitería Casa Mora, fundada a principios del siglo XX. Además de bombones artesanos y otras dulzuras, hace una de las tartas de Santiago más conocidas de la ciudad; y puede presumir de haber diseñado la cruz de Santiago silueteada que hoy distingue a este postre.
Esta tarta de almendras, huevos y azúcar es una receta muy antigua, de la que se tienen noticias desde el siglo XVI. Ya entonces era ofrecida por los estudiantes de la Universidad de Santiago a los profesores en las fiestas de graduación. La receta canónica manda que contenga un 33% de almendras, pero nunca harina, como en la versión industrial. Tiene una excelente conservación y es un regalo inigualable.
Queimada Gallega
   La queimada es una bebida alcohólica de la tradición gallega y propia de su gastronomía.
   Se le atribuyen facultades curativas y se afirma que, tomada tras la pronunciación del conjuro, funciona como protección contra maleficios, además de mantener a los espíritus y demás seres malvados alejados del que la ha bebido.
   Todo el ritual de preparación está dirigido a alejar a los malos espíritus y a las meigas que, según la tradición, acechan a los hombres y mujeres para intentar maldecirles ya sea por diversión, por venganza, por algo que han realizado anteriormente, o por cualquier otro motivo. Cualquier ocasión es buena para realizar una queimada: una fiesta, reuniones familiares o de amigos. Tras la cena, en la oscuridad de la noche (que es uno de los mejores momentos para realizarla), los comensales se reúnen alrededor de la queimada, para animar los corazones y estrechar los lazos de amistad. Uno de ellos se encargará de darle el toque final levantando con un cucharón el líquido en llamas y dejándolo caer poco a poco en el recipiente mientras pronuncia el conjuro, lo que crea un ambiente muy especial.
   En un recipiente de barro cocido (a poder ser, en el pote tradicional) se vierte el aguardiente y el azúcar en la proporción de unos 120 gramos de ésta por litro de aquél, ralladura de limón, o naranja y se remueve.
   En un recipiente más pequeño (generalmente el cucharón con el que se remueve) se coge aparte una pequeña cantidad de queimada, sin otros posibles ingredientes (sólo el aguardiente y el azúcar disuelto), se mojan los bordes del cucharón con la bebida y se le prende fuego. Cuando esté ardiendo se mete el cucharón en el recipiente grande hasta que el fuego se extienda por toda la superficie. A continuación se revuelve lentamente dejando que suban las llamas del alcohol y creando cascadas con ellas.
   A continuación se pone en el cucharón solo azúcar y se coloca sobre la queimada hasta que este se derrite convirtiéndose en caramelo, que se vierte sobre las llamas y se remueve.
   Se revuelve hasta que consumido el alcohol la queimada se apague por sí sola, o sólo queden los bordes ardiendo, que no se apagaran.
   Cuando empieza a apagarse, pero mientras el aguardiente aún arde, se recita el esconxuro (también llamado conxuro).
   Se sirve la queimada caliente, cuando se haya apagado casi por completo, incluyendo también los granos de café, cáscara de limón, trozos de manzana y naranja y se bebe. En ocasiones hay que soplar para apagar alguna de las llamas que llegan al vaso, para no quemarse.


Casanova
Crucero:
   Bonito crucero, que preside la entrada a la localidad.

Leboreiro
Crucero:
   Cientos son los cruceros que jalonan toda la ruta a partir de O Cebreiro, pero son miles los que se pueden hallar en toda Galicia.
Iglesia Virgen de las Nieves:
   Presenta estilo románico de transición, con una sola nave y ábside semicircular. Lo más interesante es su fachada. En el pórtico destaca el tímpano, con una hermosa talla de la Virgen.

Furelos
Puente Medieval:
Conserva un gran puente medieval restaurado de 4 arcos de medio punto, que facilita el paso sobre el río.

Melide
Iglesia de San Antonio:
   Del edificio destaca la belleza de su portada enmarcada en un bello alfiz y la torre.
Puerta Románica de San Roque:
   En el Cantón de San Roque se conserva la bellísima puerta lateral de la iglesia de San Pedro (románico del siglo XXII), que hoy día funciona como acceso principal de la capilla de San Roque. Este soberbio portal de entrada presenta arco de medio punto fuertemente abocinado; las arquerías se apoyan en columnas adosadas, con basa y capitel. Sobre el portal se ve un rosetón de iluminación. Encima de él y como remate está la espadaña con el cuerpo de campanas. Está realizado en piedra, con sillares regulares.
Iglesia de Santa María y San Pedro:
   La Iglesia de Santa María y de San Pedro son un testimonio vivo del románico y de la importancia que alcanzó esta localidad en la época medieval. La iglesia de Santa María presenta una única nave y un ábside semicircular, adornado en sus muros exteriores con múltiples canecillos. Cuenta con dos bellas portadas. En su interior se conserva la mesa de altar de estilo románico y unos frescos datados en el siglo XVI, cuyo tema es el Misterio de la Santísima Trinidad como Trono de Gracia.
Museo Etnogáfico:
   En la plaza del Convento se encuentra, en un sólido edificio, el Museo Etnográfico, antes Hospital del Sancti Espíritu. La visita detenida a este museo es imprecindible para conocer cómo era la hospitalidad en la Edad Media en la localidad. Melide llegó a contar con un hospital dotado de 24 camas (en la época medieval era frecuente que una cama se ocupara por dos enfermos).


Boente
Iglesia Parroquial:
   Dentro del templo, se guarda una bonita representación del Apóstol ataviado como peregrino. Parece perteneciente a algún artista local, y, a pesar de ciertas insuficiencias técnicas, posee un indudable encanto. La devoción de los vecinos del lugar por esta imagen se plasma en la Novena al Apóstol, en los días previos a su fiesta.

Castañeda
Iglesia de Castañeda:
   La simplicidad y la sencillez en la construcción de la iglesias en muchas aldeas de la zona, es una constante. Una nave rematada con una sencilla espadaña es todo para la iglesia parroquial de Castañeda.
  
Ribadiso da Baixo
Puente de Ribadiso:
Sobre el río Iso, en Rendal, existe un grupo de casas que reciben el nombre de Ribadiso. Allí se conserva un puente de la época medieval y un conjunto de edificaciones en estado casi de completa ruina que nos indican la existencia de un Hospital donde se atendía a los caminantes, según consta en un documento fechado en el año 1523. El puente presenta un único arco de medio punto de amplio desarrollo y escasa luz. La calzada ha perdido el empedrado. Los materiales de construcción oscilan entre la sillería de granito y el esquisto de escasa calidad debido a diversas reformas y reconstrucciones posteriores al siglo XIII fecha posible de su construcción.

Arzúa
Iglesia Parroquial Santiago
   La iglesia de Santa María de estilo románico sencillo y tosco pero muy bien conservado; en su interior destacan una talla románica de la Virgen y un retablo del siglo XVI.
Convento de la Magdalena:
   Se encuentra en la parte vieja de la localidad. Fue una fundación de la Orden Agustina en el siglo XIV, que gestionaba un albergue para peregrinos sin medios. Hoy, por desgracia sólo podemos ver las ruinas.
Crucero de Santa María:
   Situado frente a la iglesia parroquial, sólo tiene originales la cruz y el capitel.. Estos elementos del Cruceiro de Santa María de Arzúa son antiguos, de estilo tradicional y están bien realizados. La categoría de las figuras y la piedra escogida para realizarlas nos indican que la obra original completa debió ser de excelente categoría. La plataforma de cuatro plantas, el pedestal y la columna han sido tallados recientemente en una obra de rehabilitación perfectamente llevada a cabo.

Santa Irene
Capilla de Santa Irene:
   Este pequeño y encantador edificio es la llamada "capilla de Santa Irene", en el pueblo del mismo nombre. Es una modesta construcción realizada en piedra. Su exterior macizo se ve animado por el eje ascensional descrito por la superposición del vano de entrada, adintelado, la pequeña ventana superior y el pequeño campanario rematado por un crucifijo. Al exterior la cubierta del templo se realiza con una techumbre a dos aguas.

Rua-O Pino
Casa Blasonada:
   Aunque notoriamente deteriorada, esta edificación era una bella casona perteneciente a la nobleza rural. Su alcurnia queda patente en el orgulloso blasón que aún hoy puede contemplarse sobre el dintel de la puerta principal, como motivo decorativo de la fachada.


Pedrouzo (Arca)
Iglesia de Santa Eulalia:
La Iglesia de Santa Eulalia, románico-gótica, muestra en si tímpano a la Virgen entre dos ángeles, y en el interior la talla de la titular.


Santiago de Compostela
Catedral:
   El máximo exponente de Santiago es su catedral, cuya construcción se inició a partir del momento en que se produjo el descubrimiento de la Tumba. Aun cuando se conserva la Capilla del Salvador de influencia prerrománica, es un templo esencialmente románico con planta de cruz latina, al que posteriormente se añadieron elementos barrocos de carácter decorativo. Cabe destacar el Pórtico de la Gloria, que constituye un conjunto escultórico iconográfico románico, de una gran belleza. Su fachada principal da a la excepcional Plaza del Obradoiro (obra de Oro), corazón y referencia de la Ciudad y en cuyo lugar también se encuentra el Hospital real, mandado construir por los Reyes Católicos en el año 1492 (hoy Parador Nacional).
Plazas:
   La Plaza de la Quintana, donde una gran escalinata divide la "Quintana de Muertos", abajo, de la "Quintana de Vivos", arriba. A ella dan el Pórtico Real, donde se sitúa la popular "Berenguela" o Torre del Reloj, y la Puerta del Perdón que sólo se abre en los Años Santos. La Plaza de las Platerías, llamada así por los numerosos comercios de plateros que existen bajo las arcadas del claustro de la Catedral, con su fuente de Caballos en el centro. La Plaza de la Azabachería, que debe su nombre al gremio de los azabacheros. En este lugar se hallaba la primitiva puerta románica, llamada Puerta del Paraíso, lugar por donde entraban los peregrinos, desprendiéndose de sus ropas a los pies de la "Cruz d'os Farrapos", que tomaría su nombre de los harapos que allí dejaran los peregrinos.
Monasterios:
   El Monasterio de San Pelayo, con su inmensa fachada, que fue fundado por Alfonso II para custodiar la tumba del Apóstol, siendo, por tanto, uno de los más antiguos de la ciudad. El Monasterio de san Martín Pinario, uno de los más monumentales de Santiago, cuya procedencia se debe al oratorio que en el año 912 el obispo Sisnado dedicó a San Martín.
Palacios:
   Los palacios de Galmírez y Raxoi, este último alberga en la actualidad la Presidencia de la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento Compostelano. Los colegios de san Jerónimo y Fonseca, ambos fundados por el Rey Alfonso III en el siglo XV. Las casas del Cabildo y de los Canónigos.
Convento de San Francisco:
   Este convento rememora la peregrinación de Santo de Asís a Compostela en los años 1213-1215. Según la leyenda San Francisco recibió una revelación divina por la que se le encargaba que erigiera un monasterio en "Val de Dios", terreno que pertenecía al Monasterio de San Martín Pinario. El citado monasterio cedió el terreno a cambio de la entrega anual de un cestillo de peces, (solemne ceremonia que perduró hasta finales del siglo XVIII, en que los monjes de San Francisco entregaban el citado tributo a los de San Martín). La financiación de tal proyecto debía hacerse con un tesoro que sería hallado por Cotolay en una fuente. Y así sucedió, Cotolay encontró el tesoro, levantándose un edificio gótico del que hoy sólo quedan cinco arcos en el patio de la sala capitular. El convento actual y sus dos claustros son del s. XVII y la Iglesia del XVIII. Actualmente el monasterio alberga un interesantísimo Museo.
Pórtico del colegio de San Jerónimo:
   Bellísimo pórtico románico que da acceso al colegio de San Jerónimo.
El vuelo del Botafumeiro:
   En la Catedral de Santiago, uno de los momentos más esperados por los peregrinos, turistas, fieles o visitantes, es el vuelo del Botafumeiro. Bien dirigido por cuatro o cinco fornidos botabuleiros, vuela por los brazos de la Cruz Latina que dibuja la propia Catedral, al tiempo que desprende las mejores esencias del incienso. Si vas a Santiago de Compostela, no te lo pierdas.

  En Santiago de Compostela está previsto que descansemos un día antes de partir hasta Finisterre, disfrutaremos de todo lo que nos ofrece esta ciudad milenaria.

viernes, 14 de febrero de 2014

Que ver (y degustar) en la Novena Etapa (Rabanal del Camino-Ponferrada-Villafranca del Bierzo)


   Etapa de 55,7 Kms que atraviesa la comarca del Bierzo cuya capital administrativa es Ponferrada y Villafranca del Bierzo la capital histórica. Nos colocamos a las puertas de Galicia para entrar en ella en la siguiente jornada.  
 Esta zona posee una gastronomía propia y entre sus más típicas riquezas culinarias encontramos el botillo (bajo la regulación del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Botillo del Bierzo), la androlla, los pimientos, la manzana reineta, la pera conferencia, las castañas, las cerezas y sus vinos de la variedad Mencía bajo la Denominación de Origen Bierzo.

Botillo del Bierzo


   Atención especial merece uno de los platos más universalmente conocido: el botillo del Bierzo. Se trata sin duda de un manjar en forma de tripa de cerdo rellena de carne de matanza y huesos del costillar del cerdo, todo ello adobado con ajo, orégano y sal y curado al humo durante unos días. Se consume acompañado de cachelos o patatas cocidas con piel y regado con vino del Bierzo.
Empanada berciana


   Otro plato muy ligado al Camino es la empanada berciana elaborada con masa de hojaldre, manteca de cerdo, jamón, chorizo, pimientos rojos y cebolla.
Mantecadas y nicanores

   En el apartado de los postres, además de las exquisitas frutas de la huerta berciana, el recetario leonés aporta una variada carta de dulces, entre los que destacan los bollos de canela, las yemas, los imperiales de La Bañeza, los nicanores de Boñar o los lazos de San Guillermo, sin olvidar el pastel de castañas, las castañas del Bierzo en almíbar o las peras al vino.
   Indudablemente la propuesta gastronómica del Camino de Santiago a su paso por Castilla y León no dejará indiferente a nadie, pues la variedad y calidad de sus platos colmarán lo paladares más exigentes, repondrán las fuerzas de los caminantes y servirán de magnífica excusa para compartir mesa y mantel con los nuestros.

Foncebadón

La Cruz de Ferro

   Situada a dos kilómetros de esta localidad ,  donde el peregrino deposita una piedra en su base para pedir protección en el viaje. El lugar es uno de los más míticos y emblemáticos del Camino, se cree que, otra "cruz del ferro más primitiva", fue instalada sobre un altar romano dedicado al Dios Mercurio (Dios de los caminos) por el mismo ermitaño Gaucelmo.

Hemos dedicado en un Blog anterior una extensa entrada a este importante Hito del Camino de Santiago. ( http://vangelyepes.blogspot.com.es/2011/08/hitos-del-camino-la-cruz-de-ferro.html )

Manjarín

Albergue de Tomás:
   Pueblo abandonado donde lleva instalado Tomás, que se autodenomina el último templario y ha habilitado un albergue para los peregrinos que pasan a lo largo del año (le hemos dedicado una entrada más amplia dentro de la denominada “personajes curiosos del Camino”

El Acebo

Homenaje a Henrich Kranse:
   Monumento que homenajea a un peregrino alemán que murió en el lugar donde está colocada.

Iglesia:
   Sencilla y rústica iglesia parroquial la que nos ofrece El Acebo. Toda la localidad es un conjunto que nos acerca al su marcado carácter medieval.

Riego de Ambrós

Ermita dedicada a San Fabián y San Sebastián:
   Ermita en Riego de Ambrós dedicada a los santos Fabián y San Sebastián .
Iglesia Parroquial La Magdalena:
   Iglesia parroquial de la Magdalena. Hay que destacar su retablo barroco.

Molinaseca

Crucero:
   Precioso Crucero en medio de la Calle  Real.
Puente Románico:
   Colocado sobre el cauce del río Meruelo, cuyas aguas sirvieron a los romanos para la explotación de las minas de oro de las Medulas.
Iglesia Parroquial San Nicolás:
   Una hermosa torre corona la Iglesia en la que se aprecia una portada neoclásica. En el interior, un retablo barroco, con un Cristo crucificado del siglo XVI.
Santuario de las Angustias:
   Se  venera "La Preciosa" Virgen que cuenta con muchos fieles y a la que durante siglos han honrado colgando ante ella sus exvotos de cera.


Ponferrada

Castillo de los Templarios:
   Data del siglo XIII. Esta construcción le da el carácter de enclave fuertemente vinculado a la Orden monástica de los monjes guerreros del Temple.
   La próxima entrada estará dedicada a este importante monumento medieval y todas su historia hasta nuestros días (no os la perdáis).
Pórtico de Nuestra Señora de la Encina:
   La básilica de Nuestra Señora de la Encina, patrona del Bierzo y Ponferrada. Desde alguna de las torres, advertimos la fachada neoclásica de este templo, reconstruido sobre otro medieval, que alberga hoy la imagen de la patrona de El Bierzo. Se dice que la imagen de la Virgen que hoy puede contemplar el visitante, fue encontrada por un caballero del Temple, en el interior de una encina, cuando los freires buscan madera con que levantar los muros de su fortaleza.
Iglesia de San Andrés:
   Iglesia de origen medieval aunque el templo actual es barroco de finales del siglo XVII. Posee nave con planta de cruz latina, cúpula sobre pechinas en el crucero y torre cuadrada de tres tramos. En su interior guarda el Cristo de la Fortaleza.
Torre del Reloj:
   De estilo renacentista Ubicada sobre una de las puertas de la muralla medieval, única que se conserva, la Torre del Reloj se encuentra sobre el Arco de la Eras, en el acceso a la Calle del Reloj. De planta rectangular, consta de tres cuerpos construidos en mampostería de pizarra y canto rodado, excepto en esquinas y jambas, en las que se emplean sillares de granito. Se accede a ella por una escalera exterior desde la calle Carnicerías. Por su originalidad, la silueta de la Torre del Reloj está inseparablemente unida a la imagen de Ponferrada.
Casa consistorial en la Plaza del Ayuntamiento:
   El edificio actual fue construido, entre 1692 y 1705, según proyecto de Pedro de Arén. En su construcción trabajaron un gran número de maestros. Presenta una estructura central franqueada por dos torres, que se rematan en una esbelta aguja al estilo austria.
Convento de las Concepcionistas:
   De una sola nave, el convento de las Madres Concepcionistas Franciscanas se halla situado en la típica calle del Reloj, es un edificio austero fundado en 1542 por D. Alvaro Pérez Osorio y su esposa Dña. Brianda de Quirós.


Columbrianos
Ermita de San Juan:
   En pleno Camino de Santiago, a poco de la salida de Ponferrada, el peregrino se encuentra en esta preciosa ermita de San Juan.

Iglesia de San Esteban:
   La Iglesia de San Esteban constituye uno de los principales focos de interés de la zona. Data de 1778, y su torre de espadaña fue reconstruida en 1948, ya que sufrió la caída de un rayo y se derrumbó parte de la misma. Se encuentra separada del centro urbano de la localidad, donde podemos hallar la capilla de San Blas con una imagen en su interior del siglo XVIII y un relieve barroco de la Virgen de La Encina. Además, recientemente, el Sr. D. Amador Diéguez Ayerbe realizó una estampa en una de las caras de la fachada, en homenaje a los peregrinos que pasan por la población.


Fuentes Nuevas

Crucero y fuentes:
   Tras esta fuente, donde los peregrinos pueden saciar su sed, se alza al crucero de Fuentes Nuevas.
Ermita del Divino Cristo:
   La "Ermita del Divino Cristo", antes "Ermita de la Vera Cruz", se quedó totalmente perdida y se ha renovado por una de nueva construcción. Era de sencilla construción entre tapial y piedra, toda raseada en mortero de cal, coronada por una pequeña espadaña de piedra labrada con campanín y dos ventanos en el frente acompañando una puerta escasa en arco, toda ella raseada sin mostrar piedra, sus medidas, en longitud similar a la actual, pero más ancha. La espadaña se reconstruyo muy similar a la antigua, pero con las mismas piedras, manteniendo el mismo campanín.


Camponaraya

Iglesia de San Juan Magaz de Abajo:
   Iglesia de una sola nave dedicada a San Juan.
Iglesia de San Idelfonso:
   En el centro de la localidad se alza esta preciosa iglesia de perfil moderno, erigida en honor de San Ildefonso.


Cacabelos

Puente Mayor:
   Desde época romana existió en Cacabelos un puente de fábrica para cruzar el río Cúa, pero las limitaciones técnicas, la evolución de la trama urbana de la villa, la acción del tiempo y de los hombres y sobre todo las grandes crecidas del río han impedido que llegara hasta nosotros. El puente actual, con sus seis bóvedas de sillería, es obra de los siglos XVI y XVIII y uno de los más monumentales y mejor conservados de la provincia. En sus inmediaciones tuvo lugar la famosa batalla de Cacabelos entre las tropas francesas e inglesas el 3 de enero de 1809, y en la actualidad se ha habilitado, aguas abajo, una excelente piscina fluvial aprovechándose del muro de la antigua fábrica de luz.
Iglesia de Santa María:
   De la primitiva iglesia parroquial de Santa María consagrada con todos los honores por el obispo de Santiago, Diego Gelmírez, en 1108, solamente permanece en pie el ábside románico ya que en el siglo XVI se reedificó casi en su totalidad. Posteriormente, sufriría importantes reformas como la construcción de una nueva torre neorrománica en 1904. En el exterior sobresalen el ábside románico.

Santuario de las Angustias:
   A la salida de la villa, tras pasar el puente mayor y el de los molinos, se encuentra el santuario de las Angustias. Se tiene constancia documental de la existencia en este mismo lugar de una ermita dedicada a la Virgen María, sin embargo tanto el edificio actual como la mayoría de retablos, imágenes y pinturas son del siglo XVIII.
Ermita de San Roque:
   Debemos la existencia del templo a un piadoso noble local, D. Mateo Chicarro, quien en el año 1590 acometió la tarea de reconstrucción de la ermita de la Vera Cruz. Tras la acometida de la peste, su benefactor le cambió el nombre, pasando a estar desde el año 1599 bajo la advocación de San Roque, santo protector contra la peste. Desde ese momento ha sido preciso reedificarla desde sus cimientos en numerosas ocasiones, la última de ellas en el año 1789. En su interior, junto a San Roque, destacan dos altorrelieves en madera policromada de San Gil de Casayo y San Herberto de Cerdeña, ambos pertenecientes al monasterio de Carracedo.
Monasterio de San Salvador de Carracedo:
   Su fundación se ha atribuido al rey Bermudo II, a través de una donación realizada en el año 990. Desde el siglo XII, el monasterio quedó bajo la obediencia de la Orden del Císter, que vivió su mejor época gracias a las continuas donaciones y beneficios otorgados por la Casa Real. Este esplendor desapareció en el siglo XIX con la Desamortización de los bienes eclesiásticos, promulgada por Mendizábal. Igualmente la Guerra de la Independencia y la entrada de las ideas laicistas procedentes de Europa, contribuyeron a su ruina. El templo, propiamente dicho, es conocido con el sobrenombre de "Cocina de la Reina" y la Sala Capitular del monasterio se conoce como "Mirador de la Reina". Es un conjunto que el peregrino no debe dejar de visitar.

Villafranca del Bierzo

Calle del Agua:
   Como Ciudad declarada Conjunto Histórico- Artístico, toda ella es digna de interés, sin embargo, una de las zonas más bellas de Villafranca es la denominada Calle del Agua, poblada de casonas solariegas, pertenecientes a la nobleza local, como atestiguan, orgullosos, sus imponentes escudos de armas en las fachadas principales. Igualmente magníficos son los trabajos de forja, expresados en las rejerías de los balcones, todas ellas pertenecientes a los siglos XVII y XVIII.
Colegiata de Santa María:
   Mandada su reconstrucción (se levantó sobre la vieja iglesia de los cluniacenses) en el año 1533, por el entonces Marqués de Villafranca del Bierzo y Virrey de Nápoles, Don Pedro de Toledo. Su belleza y grandiosidad, se debe a las buenas manos del maestro Rodrigo Gil de Hontañon.
Castillo-Palacio:
   La familia Osorio, marqueses de Villafranca del Bierzo, construyeron en el siglo XIV este edificio, que aún hoy se puede ver y admirar, a pesar de los daños sufridos en la guerra de la Independencia.
Iglesia de Santiago:
   Situada en el Camino, a la entrada de la localidad. En la época medieval, aquellos peregrinos que, impedidos o por enfermedad, no podían seguir, se postraban bajo las arcadas de la llamada "Puerta del Perdón" para recibir las indulgencias. Privilegio que fue concedido por el Papa Calixto III.
Convento de San Francisco:
   El convento de San Francisco, fundado en 1213, fue modificado en el siglo XV. Aún conserva la portada románica. La iglesia, de una sola nave, posee artesonados mudéjares. La tradición dice que los fundó San Francisco de Asís a su paso, en peregrinación, hacia Santiago de Compostela.
Iglesia de la Anunciada:
   Construida entre 1655-1660, de estilo barroco-italiano, la iglesia de la Anunciada es uno de los más bellos monumentos que encierra Villafranca del Bierzo. Su mayor riqueza artística la constituye el majestuoso retablo de madera de nogal policromada, cuyas piezas principales fueron adquiridas en Italia por el fundador del monasterio. La parte más representativa es el Templete, inspirado en el de San Juan de Letrán de Roma, y la famosa Custodia o Tabernáculo de bronce sobredorado y mármoles, de casi tres metros, traída de San Pedro de Roma, en cuyo centro se halla enclavado el Sagrario.
Iglesia de San Nicolás:
   Conjunto arquitectónico del siglo XVII , inspirado en el de Monforte, que a su vez intenta reproducir el del Escorial. La iglesia sigue el modelo jesuítico, de una sola nave en cruz, con media naranja rebajada y linterna sobre el crucero. Capillas hornacinas intercomunicadas y pilastras toscanas individualizando los tramos. El claustro, con dos órdenes de arcos de medio punto entre pilastras y galerías de arcos dobles entre semicolumnas sobre una de las crujías. conserva en su interior el Cristo de la Esperanza.
Arquitectura Civil:
   Importante es la arquitéctura civil de esta localidad. Palacios y casas blasonadas es casi una constante en su casco antiguo. Merece la pena pasear por sus callejuelas observando el señorio que en otras épocas acumuló.
Hospital de Santiago:
    Distinta suerte ha corrido el Hospital de Santiago, del que aún se mantiene el edificio. Fundado en época medieval conto con una gran botica desde el siglo XV y llegó a estar atendido durante el XVI por una cofradía y tuvo iglesia propia. Por una bula Papal se anexionó la Ermita de San Esteban de Robledo. El hospital será totalmente renovado durante el siglo XVIII y mantendrá su uso y función a lo largo del XIX. Incluso hoy es considerado por los historiadores como el mejor de cuantos hubo en la comarca entre Lugo y Astorga.