Desde hace muchos años hay estudiosos del fenómeno jacobeo que piensan que el Juego de la Oca es un manual lúdico concebido para la enseñanza iniciática de los Peregrinos de Santiago (http://vangelyepes.blogspot.com.es/2012/03/la-oca-en-el-camino-de-santiago.html). Teniendo en cuenta esta circunstancia dicho juego, entre otras muchas advertencias señala que existe un paso de mito al rito y que el fin de recorrer el Camino es algo muy distinto de lo que se nos ha enseñado hasta ahora.
Hay un factor, perfectamente señalado en las reglas del Juego de la Oca que suele pasar desapercibido y que merece la pena poner de manifiesto: determinar el lugar de este mapa simbólico donde habría que ubicar a Compostela. Todos los que han establecido el paralelismo entre el juego y el Camino se han inclinado por identificar la meta del tablero con Compostela (correspondería a la Gloria), obedeciendo totalmente el concepto de la peregrinación oficialmente establecida, en el que Santiago de Compostela es el fin de la peregrinación. Autores como Juan G. Atienza no comparten esta idea y están convencidos de que los que idearon el Juego como una cartografía iniciática (que es de lo que realmente se trata) dejaron bien establecida su intención en este sentido.
Hay una casilla, la de la Muerte, cuya figura suele ser un cráneo con las tibias cruzadas, para la cual las reglas establecen que, quien caiga en ella, tendrá que abandonar el juego o emprenderlo de nuevo desde sus inicios, lo que significa que habrá hecho una partida (en nuestro caso el Camino) totalmente inútil, de nada le habrá servido seguir el recorrido hasta allí ni habrá podido aprovechar ninguna de las enseñanzas adquiridas.
Si aceptamos esto como cierto, y muchas razones parecen asi confirmarlo, Compostela no solo no sería la meta final del peregrinaje, sino que aquellos peregrinos que se conformen con llegar a ella y cumplir los ritos establecidos en este sentido por la Iglesia habrían llevado a cabo un viaje inútil y volver desde Santiago a casa significaría lo mismo que abandonar el juego, con la única opción de regresar al inicio y reemprender de nuevo el Camino, pero esta vez captando el mensaje como es debido que es estar en condiciones de sobrepasar la casilla fatídica de la Muerte y alcanzar esa victoria definitiva que se identifica con la Gloria.
¿Cual es el significado oculto de esta circunstancia, celosamente fomentada con la más estricta discreción por quienes planificaron el factor esotérico del caminar jacobeo? Hay que buscarlo en lo que sucede en Santiago, en lo que allí se indicaba en secreto a los peregrinos, en lo que se les sugería sutilmente que tenían que hacer, rezar y ritualizar.
Muchas leyendas y ritos que surgen desde el mismo momento que se entra en la Ciudad Santa apuntan a la Muerte, con mucha mayor incidencia que todo el resto de la Ruta, aquí la Muerte es dueña y señora de dicha meta, y precisamente para ello existen pruebas y señales por doquier que indican que aquel es el reino de la Muerte, pero ojo no tal y como lo concebimos habitualmente, es decir, como final de todo, sino como paso obligado a otra Realidad.
Borrón y cuenta nueva; en ese factor de trascendencia estaba basada toda la peregrinación, tanto la que se realiza cumpliendo con las normas y ritos exigidos por la ortodoxia como la que se lleva a cabo como una búsqueda de la identidad por parte del peregríno más lúcido. La esperanza de los sencillos creyentes se basa en el perdón de sus pecados. La otra esperanza, la de los buscadores, es el encuentro con los signos de reconocimiento que les abren las vías a una visión distinta y nueva de la Realidad superior. Por lo tanto la meta jacobea supone para unos y otros el inicio de otra vida o para ser mas exactos el inicio de la Vida, tras pasar por experiencias simbólicas más o menos cercanas a la muerte, con su correspondiente cambio radical de las actitudes vitales.
Todas estas consideraciones estás muy bien ilustradas en el libro de Juan G. Atienza "Leyendas del Camino de Santiago (La ruta jacobea a través de sus ritos y leyendas)". Editorial Edaf S.L.U. 2012.
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lunes, 7 de abril de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
Que ver (y degustar) en la Duodécima Etapa (Palas de Rei.Santiago de Compostela)
De
la Plaza del Obradoiro solo nos separan 67.8 kilómetros que serán los mismos que
recorreremos en la etapa de hoy para dar por fin el abrazo al Apóstol,
agradecerle la protección que nos ha prestado y rogar por nuestros familiares y
amigos.
Como
platos característicos a consumir en esta etapa tenemos:
Pulpo “a feira” o a la
Gallega en casa Ezequiel (Melide)
Comer el pulpo en Melide es una de las exigencias que ha de cumplir el caminante a Santiago. No figura en ninguna norma escrita pero sí se la transmiten año tras año los peregrinos entre sí por las corredoiras de este viejo país: nos vemos a comer el pulpo en Melide.
La pulpería Ezequiel es un icono jacobeo en Melide. Le han salido competidores en el pueblo, con la misma fórmula. Ezequiel es un inmenso local de mesas y bancos corridos, como las clásicas cervecerías de Baviera. Pulpo, pan y vino mencía como oferta principal, y la opción de la carne ó caldeiro. Es un ambiente de feria globalizada.
Delicias Marinas
Hemos llegado a Santiago, después de cumplir
los ritos con el Apostol llega el momento de celebrar el éxito de nuestra
aventura y en Compostela no faltan lugares donde hacerlo.
Raíña confluye con la rúa do Franco, su paralela tanto en el
mapa como en la plena consagración a la gastronomía. La tradición viene de
lejos, cuando en la Edad Media se asentaron aquí posadas y tabernas para
atender a los peregrinos. Hoy esa hospitalidad se ha transformado en
abundancia: las vidrieras son verdaderas naturalezas muertas compuestas por marisco, pescados, filetones, chuletas,
chorizos, quesos y verduras. En los acuarios nada, a la vista de quien
se lo quiera llevar al plato, un batallón de crustáceos y en las bandejas se aprietan los moluscos.
¿Quién es quién en este país del sabor
marino' En Galicia el viajero encontrará dos tipos bien diferenciados de marisco: el bueno y el insuperable.
Bueno es el marisco que cada día llega de Bretaña, Irlanda o Escocia. Pero para
las verdaderas esencias del mar, todos los expertos reconocen que no hay en el
mundo marisco como el gallego. No resulta fácil distinguirlo, pero hay una
regla infalible: el buen marisco nunca es barato. Así encontraremos las mejores
langostas, bogavantes, camarones,
cigalas, centollas, nécoras, percebes, bueyes de mar y santiaguiños, que
componen la nómina principal de los crustáceos. Entre los moluscos destacan las
ostras, almejas, berberechos,
mejillones, ‘longueiróns’ y navajas, vieiras, zamburiñas y coquinas.
La preparación es siempre sencilla: una
simple cocción en agua con sal para los crustáceos. Langostas, bogavantes y
cigalas también se ponen a la plancha o en salpicones (el marisco cocido y picado, con cebolla, perejil,
pimiento rojo, y una vinagreta con yema de huevo). Los percebes siempre cocidos y bien calientes, llevados directamente
de la olla a la mesa. Las almejas se
presentan a la marinera, o crudas lo mismo que las ostras. ‘Longueiróns’
y navajas son apropiados para la
plancha, como las zamburiñas,
que también pueden ir al horno, como las vieiras, o en empanada. Las empanadas son un mundo aparte, y pueden llevar desde atún o
bacalao con pasas hasta berberechos, sardinas, carnes, embutidos o verduras en
infinitas combinaciones.
Un viejo dicho gallego asegura que el
marisco debe comerse en los meses que tienen ‘r’, que son los que van de
septiembre a abril. El verano sería entonces mal momento para comer marisco de
calidad, pero no es del todo cierto. Las vedas son un indicativo del mejor
marisco que podemos comer en cada momento, por lo que el verano es tiempo de langosta, bogavante, nécora y santiaguiños;
así como percebes y camarones, que no tienen veda. Por
modesto no hay que olvidar el mejillón,
primer y único producto del mar en toda Europa con denominación de origen
protegida. Galicia es el segundo productor de mejillón del mundo.
Otro gran omnipresente es el pulpo. En Galicia cualquier
celebración popular que se precie tiene pulpo ‘á feira’ (con aceite, sal gorda y pimentón), que es el estilo
propio de las tierras del interior. También se toma guisado con patatas, típico
de la zona costera; a la plancha o en empanada. Eso sí, siempre con vino y no
con agua, porque una vieja creencia asegura que el pulpo y el agua no hacen
buenas migas en la barriga.
El pescado
no puede faltar en la gastronomía gallega, que emplea más de 80
variedades de mar: merluza, sargo,
rodaballo, raya, congrio, rape, mero, palometa, salmonetes, sardinas y
sardinillas, pintos y maragotas dan fe de que Galicia cuenta la flota
pesquera más grande de España. Si le ofrecen ‘caldeirada’ sepa que va a comer pescado (de uno o más tipos)
cocido en compañía de patatas, cebolla, pimientos, aceite y pimentón dulce.
Cuando lo pida ‘a la gallega’ lo
comerá cocido, en compañía de patatas cocidas y bañado en ajada, que consiste en un buen aceite
en el que se fríen unos ajos y después se agrega pimentón dulce.
Galicia es también de enero a abril el
paraíso mundial de los amantes de la lamprea.
Este extraño pescado –el vertebrado más antiguo del mundo, según dicen, con sus
500 millones de años- llega de los ríos Miño y Ulla para ser consumido ‘a la bordelesa’, cocinado en su
propia sangre, con vino, especias y hortalizas.
Tarta de Santiago
En la rúa do Vilar, se halla la confitería Casa Mora, fundada a principios del siglo XX. Además de bombones
artesanos y otras dulzuras, hace una de las tartas de Santiago más conocidas de la ciudad; y puede presumir de
haber diseñado la cruz de Santiago silueteada que hoy distingue a este postre.
Esta tarta
de almendras, huevos y azúcar es una receta muy antigua, de la que se tienen
noticias desde el siglo XVI. Ya entonces era ofrecida por los estudiantes de la
Universidad de Santiago a los profesores en las fiestas de graduación. La
receta canónica manda que contenga un 33% de almendras, pero nunca harina, como
en la versión industrial. Tiene una excelente conservación y es un regalo
inigualable.
Queimada Gallega
Se le atribuyen facultades curativas y se
afirma que, tomada tras la pronunciación del conjuro, funciona como protección
contra maleficios, además de mantener a los espíritus y demás seres malvados
alejados del que la ha bebido.
Todo el ritual de preparación está dirigido
a alejar a los malos espíritus y a las meigas que,
según la tradición, acechan a los hombres y mujeres para intentar maldecirles
ya sea por diversión, por venganza, por algo que han realizado anteriormente, o
por cualquier otro motivo. Cualquier ocasión es buena para realizar una
queimada: una fiesta, reuniones familiares o de amigos. Tras la cena, en la
oscuridad de la noche (que es uno de los mejores momentos para realizarla), los
comensales se reúnen alrededor de la queimada, para animar los corazones y
estrechar los lazos de amistad. Uno de ellos se encargará de darle el toque
final levantando con un cucharón el líquido en llamas y dejándolo caer poco a
poco en el recipiente mientras pronuncia el conjuro, lo que crea un ambiente
muy especial.
En un recipiente de barro cocido (a poder
ser, en el pote tradicional) se vierte el aguardiente y el azúcar en la
proporción de unos 120 gramos de ésta por litro de aquél, ralladura de limón, o
naranja y se remueve.
En un recipiente más pequeño (generalmente
el cucharón con el que se remueve) se coge aparte una pequeña cantidad de
queimada, sin otros posibles ingredientes (sólo el aguardiente y el azúcar
disuelto), se mojan los bordes del cucharón con la bebida y se le prende fuego.
Cuando esté ardiendo se mete el cucharón en el recipiente grande hasta que el
fuego se extienda por toda la superficie. A continuación se revuelve lentamente
dejando que suban las llamas del alcohol y creando cascadas con ellas.
A continuación se pone en el cucharón solo
azúcar y se coloca sobre la queimada hasta que este se derrite convirtiéndose
en caramelo, que se vierte sobre las llamas y se remueve.
Se revuelve hasta que consumido el alcohol
la queimada se apague por sí sola, o sólo queden los bordes ardiendo, que no se
apagaran.
Cuando empieza a apagarse, pero mientras el
aguardiente aún arde, se recita el esconxuro (también llamado conxuro).
Se sirve la queimada caliente, cuando se
haya apagado casi por completo, incluyendo también los granos de café, cáscara
de limón, trozos de manzana y naranja y se bebe. En ocasiones hay que soplar
para apagar alguna de las llamas que llegan al vaso, para no quemarse.
Casanova
Crucero:
Bonito crucero, que preside la entrada a la localidad.
Leboreiro
Crucero:
Cientos son los cruceros que jalonan toda la ruta a partir de O
Cebreiro, pero son miles los que se
pueden hallar en toda Galicia.
Iglesia
Virgen de las Nieves:
Presenta estilo románico de transición, con una sola nave y ábside
semicircular. Lo más interesante es su
fachada. En el pórtico destaca el tímpano, con una hermosa talla de la
Virgen.
Furelos
Puente
Medieval:
Conserva un gran puente medieval
restaurado de 4 arcos de medio punto, que
facilita el paso sobre el río.
Melide
Iglesia de San Antonio:
Del edificio destaca la
belleza de su portada enmarcada en un bello alfiz y la torre.
Puerta Románica de San Roque:
En el Cantón de San Roque se conserva la bellísima puerta lateral de la
iglesia de San Pedro (románico del siglo XXII), que hoy día funciona como
acceso principal de la capilla de San Roque. Este
soberbio portal de entrada presenta arco de medio punto fuertemente abocinado;
las arquerías se apoyan en columnas adosadas, con basa y capitel. Sobre el
portal se ve un rosetón de iluminación. Encima
de él y como remate está la espadaña con el cuerpo de campanas. Está
realizado en piedra, con sillares regulares.
Iglesia de Santa María y San
Pedro:
La Iglesia de Santa María y de San Pedro son un testimonio vivo del
románico y de la importancia que alcanzó esta localidad en la época medieval. La iglesia de Santa María presenta una única nave y un ábside
semicircular, adornado en sus muros exteriores con múltiples canecillos. Cuenta
con dos bellas portadas. En su interior se conserva la mesa de altar de estilo
románico y unos frescos datados en el siglo XVI, cuyo tema es el Misterio de la
Santísima Trinidad como Trono de Gracia.
Museo Etnogáfico:
En la plaza del Convento se encuentra, en un sólido edificio, el Museo
Etnográfico, antes Hospital del Sancti Espíritu. La
visita detenida a este museo es imprecindible para conocer cómo era la
hospitalidad en la Edad Media en la localidad. Melide llegó a contar con un
hospital dotado de 24 camas (en la época medieval era frecuente que una cama se
ocupara por dos enfermos).
Boente
Iglesia
Parroquial:
Dentro del templo, se guarda una bonita representación del Apóstol
ataviado como peregrino. Parece perteneciente a algún
artista local, y, a pesar de ciertas insuficiencias técnicas, posee un
indudable encanto. La devoción de los
vecinos del lugar por esta imagen se plasma en la Novena al Apóstol, en
los días previos a su fiesta.
Castañeda
Iglesia
de Castañeda:
La simplicidad y la
sencillez en la construcción de la iglesias en muchas aldeas de la zona, es una
constante. Una nave rematada con una
sencilla espadaña es todo para la iglesia parroquial de Castañeda.
Ribadiso da Baixo
Puente
de Ribadiso:
Sobre el río Iso, en Rendal, existe un grupo de casas que reciben
el nombre de Ribadiso. Allí se conserva
un puente de la época medieval y un conjunto de edificaciones en estado casi de
completa ruina que nos indican la existencia de un Hospital donde se atendía a
los caminantes, según consta en un documento fechado en el año 1523. El
puente presenta un único arco de medio punto de amplio desarrollo y escasa luz.
La calzada ha perdido el empedrado. Los materiales de construcción oscilan
entre la sillería de granito y el esquisto de escasa calidad debido a diversas
reformas y reconstrucciones posteriores al siglo XIII fecha posible de su construcción.
Arzúa
Iglesia
Parroquial Santiago
La iglesia de Santa María de estilo románico sencillo y tosco pero muy bien conservado; en su interior destacan una talla románica de la
Virgen y un retablo del siglo XVI.
Convento
de la Magdalena:
Se
encuentra en la parte vieja de la localidad. Fue una fundación de la Orden Agustina en el siglo XIV, que gestionaba un
albergue para peregrinos sin medios. Hoy, por desgracia sólo podemos ver
las ruinas.
Crucero
de Santa María:
Situado frente a la iglesia parroquial, sólo tiene originales la cruz y el capitel.. Estos elementos del
Cruceiro de Santa María de Arzúa son antiguos, de estilo tradicional y están
bien realizados. La categoría de las figuras y la piedra escogida para
realizarlas nos indican que la obra original completa debió ser de excelente
categoría. La plataforma de cuatro
plantas, el pedestal y la columna han sido tallados recientemente en una obra
de rehabilitación perfectamente llevada a cabo.
Santa
Irene
Capilla
de Santa Irene:
Este pequeño y encantador edificio es la llamada "capilla de Santa Irene", en
el pueblo del mismo nombre. Es una
modesta construcción realizada en piedra. Su exterior macizo se ve
animado por el eje ascensional descrito por la superposición del vano de
entrada, adintelado, la pequeña ventana superior y el pequeño campanario
rematado por un crucifijo. Al exterior
la cubierta del templo se realiza con una techumbre a dos aguas.
Rua-O Pino
Casa
Blasonada:
Aunque notoriamente deteriorada, esta edificación era una bella
casona perteneciente a la nobleza rural.
Su alcurnia queda patente en el orgulloso blasón que aún hoy puede contemplarse
sobre el dintel de la puerta principal, como motivo decorativo de la
fachada.
Pedrouzo (Arca)
Iglesia
de Santa Eulalia:
La Iglesia de Santa Eulalia,
románico-gótica, muestra en si tímpano a la
Virgen entre dos ángeles, y en el interior la talla de la titular.
Santiago de Compostela
Catedral:
El máximo exponente de Santiago es su catedral, cuya
construcción se inició a partir del momento en que se produjo el descubrimiento
de la Tumba. Aun cuando se conserva la Capilla del Salvador de
influencia prerrománica, es un templo esencialmente románico con planta de cruz
latina, al que posteriormente se añadieron elementos barrocos de carácter
decorativo. Cabe destacar el Pórtico de
la Gloria, que constituye un conjunto escultórico iconográfico románico, de una
gran belleza. Su fachada principal da a la excepcional Plaza del Obradoiro (obra de Oro), corazón y
referencia de la Ciudad y en cuyo lugar también se encuentra el Hospital
real, mandado construir por los Reyes Católicos en el año 1492 (hoy Parador
Nacional).
Plazas:
La Plaza de la Quintana, donde una gran escalinata divide la
"Quintana de Muertos", abajo, de la "Quintana de Vivos",
arriba. A ella dan el Pórtico Real, donde se sitúa la popular
"Berenguela" o Torre del Reloj, y la Puerta del Perdón que sólo se
abre en los Años Santos. La Plaza de las Platerías,
llamada así por los numerosos comercios de plateros que existen bajo las
arcadas del claustro de la Catedral, con su fuente de Caballos en el centro. La Plaza de la Azabachería, que debe su
nombre al gremio de los azabacheros. En este lugar se hallaba la
primitiva puerta románica, llamada Puerta del Paraíso, lugar por donde entraban
los peregrinos, desprendiéndose de sus ropas a los pies de la "Cruz d'os
Farrapos", que tomaría su nombre de los harapos que allí dejaran los
peregrinos.
Monasterios:
El Monasterio de San Pelayo, con su inmensa fachada, que fue fundado por
Alfonso II para custodiar la tumba del Apóstol, siendo, por tanto, uno de los
más antiguos de la ciudad. El Monasterio de san
Martín Pinario, uno de los más monumentales de Santiago, cuya procedencia se
debe al oratorio que en el año 912 el obispo Sisnado dedicó a San Martín.
Palacios:
Los palacios de Galmírez y Raxoi, este último alberga en la actualidad
la Presidencia de la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento Compostelano. Los colegios de san Jerónimo y Fonseca, ambos fundados por el Rey
Alfonso III en el siglo XV. Las casas del Cabildo y de los Canónigos.
Convento
de San Francisco:
Este convento rememora la peregrinación de Santo de Asís a Compostela en
los años 1213-1215. Según la leyenda San
Francisco recibió una revelación divina por la que se le encargaba que erigiera
un monasterio en "Val de Dios", terreno que pertenecía al Monasterio
de San Martín Pinario. El citado monasterio cedió el terreno a cambio de la
entrega anual de un cestillo de peces, (solemne ceremonia que perduró hasta
finales del siglo XVIII, en que los monjes de San Francisco entregaban el
citado tributo a los de San Martín). La financiación de tal proyecto debía
hacerse con un tesoro que sería hallado por Cotolay en una fuente. Y así
sucedió, Cotolay encontró el tesoro, levantándose un edificio gótico del que
hoy sólo quedan cinco arcos en el patio de la sala capitular. El convento actual y sus dos claustros son
del s. XVII y la Iglesia del XVIII. Actualmente el monasterio alberga un
interesantísimo Museo.
Pórtico
del colegio de San Jerónimo:
Bellísimo pórtico románico que da acceso
al colegio de San Jerónimo.
El
vuelo del Botafumeiro:
En la Catedral de Santiago, uno de los
momentos más esperados por los peregrinos, turistas, fieles o visitantes, es el
vuelo del Botafumeiro. Bien dirigido por cuatro o
cinco fornidos botabuleiros, vuela por
los brazos de la Cruz Latina que dibuja la propia Catedral, al tiempo que
desprende las mejores esencias del incienso. Si vas a Santiago de
Compostela, no te lo pierdas.
En Santiago de Compostela
está previsto que descansemos un día antes de partir hasta Finisterre,
disfrutaremos de todo lo que nos ofrece esta ciudad milenaria.
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sábado, 15 de marzo de 2014
Que ver (y degustar) en la Undécima Etapa (Samos-Palas de Rei)
Esta
etapa de 59.9 kilómetros constituye nuestra integración en el paisaje de Lugo, con sus bosques misteriosos que
inspiraron al escritor Wenceslao Fernández Florez para su obra “El Bosque
animado”.
Pasar por pequeñas aldeas será lo más
habitual, además de los pueblos característicos
por los que transcurre nuestro camino, presto ya a llegar a nuestro
primer objetivo, Compostela.
La Vieira
Conocida
en Galicia con los nombres de Aviniera / Peregrina, Cuncha de Pelegrín, Xacobea
y Cascarrón.
Introducción:
Se trata de un molusco bivalvo, muy
popular por ser la Concha del Peregrino.
Habita en aguas atlánticas y no se adentra
en el Mediterráneo, si bien allí existe otra especie muy próxima; la concha del
peregrino del Mediterráneo (Pecten jacobaeus).
Se localiza en aguas limpias de alta
salinidad, desde poca profundidad hasta los 100 metros. Se entierra en fondos
arenosos, en los que se mueve con enorme facilidad, utilizando su potente
musculatura para impulsar el agua entre sus valvas, dando saltos de varios
metros de longitud.
Son filtradores: sus branquias retienen
las partículas alimenticias que están en suspensión en el agua, que pasa a la
boca con ayuda de los palpos labiales, expulsando las no aptas. Descansa en la
arena sobre su valva abombada.
Vieiras
al Albariño:
Primero
limpiamos y lavamos muy bien las vieiras. A continuación, en una sartén,
ponemos aceite de oliva y le añadimos la cebolla picada muy fina, el ajo,
el perejil y la sal. Cuando la cebolla esté blanda y transparente le
incluimos el jamón cortado en daditos pequeños y rehogamos un poco todo.
En las conchas de la vieira, ponemos la
vianda limpia y por encima le agregamos un poco de refrito a cada una, las
rociamos con un chorrito de albariño, las cubrimos con pan rallado y las
introducimos en el horno. Cuando el pan rallado adquiera un color tostado están
listas para servirlas en su propia concha.
Ternera Gallega
Únicamente
tienen la consideración de ternera gallega y por tanto goza de la Indicación
Geográfica Protegida, el ganado de las razas Rubia Gallega, Morena del
Noroeste, los cruces entre sí y los cruces en primera generación de machos de
las razas citadas con hembras de razas Frisona y Pardo Alpina..
A
pesar de ser cuatro las razas protegidas, hay que destacar la raza Rubia
Gallega, como la genuinamente autóctona de la zona noroeste peninsular. La
rubia gallega tiene un formato de tipo medio y proporcionado; tórax profundo,
largo y arqueado; dorso y lomos anchos, planos y musculados y los muslos,
nalgas y piernas, convexos y largos; esqueleto robusto, fuerte y bien
desarrollado.
Todas
estas condiciones coinciden con la conformación general larga, profunda, con
ampulosidad y anchura de los animales especializados en producción cárnica.
Piel poco abundante, pelo corto y mucosas sonrosadas. el color es
fundamentalmente rubio trigueño o canela y es una raza de alto índice de
fertilidad.
La
carne procedente de estos animales tendrá un color rosa claro, con grasa de
color blanco nacarado y de distribución homogénea; músculo de grano fino, de
consistencia firme y ligeramente húmedo.
Pepito
de Vaca del país con rúcula y queso:
El pan:
4 rebanadas de pan de centeno y aceite de oliva.
Se cubre el pan con el aceite y dejamos macerando al menos dos horas.
Se cubre el pan con el aceite y dejamos macerando al menos dos horas.
El queso:
200 g de queso de O Cebreiro, 50 g de nata, sal y pimienta.
Templamos la nata, incorporamos el queso troceado y trituramos juntos. Damos punto de sal y pimienta.
Templamos la nata, incorporamos el queso troceado y trituramos juntos. Damos punto de sal y pimienta.
La carne:
½ pieza de lomo de vaca.
Pedimos al carnicero medio lomo de vaca que tenga al menos cinco semanas de curación, tiempo indispensable para obtener una buena carne muy sabrosa. Se dora el lomo entero por fuera y terminamos con un golpe de horno fuerte. Dejamos reposar y cortamos lonchas como si de un roast beef se tratase.
Pedimos al carnicero medio lomo de vaca que tenga al menos cinco semanas de curación, tiempo indispensable para obtener una buena carne muy sabrosa. Se dora el lomo entero por fuera y terminamos con un golpe de horno fuerte. Dejamos reposar y cortamos lonchas como si de un roast beef se tratase.
Acabado y presentación:
Marcamos el pan en la plancha. A continuación, disponemos la
rúcula, damos punto de sal y aceite y ponemos sobre ésta la carne. Batimos el
queso y napamos parte de la misma.
Damos punto de sal; si es ahumada mejor.
Damos punto de sal; si es ahumada mejor.
Melindres
Los
melindres es un dulce típicamente gallego. Son rosquillas muy
pequeñas a las que se les da brillo y glaseado con almíbar.
Para
hacer la masa de los melindres se mezclan las yemas de los cinco huevos con
tres claras, tres cucharadas de azúcar, la copa de anís y la cantidad de harina
suficiente para que quede una masa consistente que no se pegue a los dedos.
Se
deja que la masa repose y, mientras, se prepara un almíbar con partes iguales
de azúcar y agua, cuando el almíbar tenga una consistencia melosa, se retira
del fuego, se deja que se temple, se le incorporan las dos claras a punto de
nieve y se une todo bien.Con la masa de los melindres preparada previamente se
hacen pequeñas bolas, se aplastan un poco, se les hace una hendidura en el
centro con el dedo y se fríen en abundante aceite.
A
medida que los melindres se extraen del aceite, se sumergen uno a uno en el
almíbar, se retiran y se dejan secar sobre un papel engrasado.
Teiguín
Ermita
de Santo Domingo de Silos:
Ermita típica gallega dedicada a la advocación
de Santo Domingo de Silos
Sarria
Convento
de la Magdalena:
Nació a principios del siglo XIII como una ermita fundada por unos
frailes italianos para atender a los peregrinos. También conocido como convento de los padres Mercedarios, que lo regentaron
desde 1896. Conserva restos románicos, góticos y góticos tardíos. En la
fachada vemos escudos de los condes de Lemos y marqueses de Sarria Dentro de la
iglesia hay varios nichos de estilo gótico manuelino, y el claustro es de
estilo gótico.
Iglesia
de San Salvador:
Es un templo románico de una nave terminada en cabecera de ábside de
planta semicircular con dos columnas entregas que seccionan el semitambor en
tres paños o calles. Esta cabecera se cubre con
bóveda de cañón en el espacio presbiterial y bóveda de horno en el ábside.
Tienen interés sus portadas tardorrománicas, pero especialmente la que se sitúa
en el muro norte ya que cuenta con un tímpano bastante peculiar y cuya
iconografía es bastante misteriosa.
Iglesia
de Santa Marina:
En la calle Mayor encontramos en primer lugar por la Iglesia de
Santa Marina, completamente
reconstruida sobre una base románica del siglo XII; su torre-campanario
es de las que destacan en la lejanía.
Ermita
de San Lázaro:
Antiguo hospital de leprosos (s. XIV al XVIII).
Barbadelo-Rente
Iglesia
de Santiago:
Iglesia del románico
gallego que se cita en el Codex Calixtinus. Este templo dedicado al Apóstol y convertido en Monumento Artístico
Nacional, fue construido en estilo románico gallego durante la segunda mitad
del siglo XII. De aquella primitiva belleza hoy podemos admirar la nave
en su interior y sobre todo su exterior. Destaca la belleza y delicadeza de sus
portadas con arquivoltas de medio punto abocinadas. En su pórtico hemos de fijarnos
con especial atención en su Tímpano historiado cuajado de símbolos e
iconografía de la época. De entre todos
los motivos destaca la figura humana dispuesta con los brazos en cruz . En sus
capiteles es admirable la composición que mezcla motivos zoomorfos- pájaros y
animales- con distintas figuras humanas. Muy bella es además su torre de planta
cuadrada.
Brea
Ermita:
Sirve a los peregrinos para dejar avisos y mensajes. Presenta una
estructura gran sencillez, que nos revela cómo debieron ser la gran parte de
eremitorios y capillas, que iban jalonando la Ruta Jacobea, durante la época
medieval. Es una lástima que sus muros
estén deteriorados por la humedad, a pesar de lo cual, todavía pueden
entreverse unos interesantes frescos.
Ferreiros
Iglesia
de Santa María de Ferreiros:
Templo modesto con un precioso pórtico románico. La fábrica románica del templo parroquial ha desaparecido casi por
completo. Únicamente se conserva una parte del muro norte y una parte de la
puerta del lado sur.
Vilachá
Monasterio
de Loilo:
Este monasterio, dedicado desde antiguo a Santa María, pertenecía a la
Orden de Canónigos Regulares de San Agustín hasta que en el año 1170 D.
Pedro Fernández, ilustre descendiente de los reyes de Navarra y fundador y
primer Maestre de la Orden de Santiago, junto con otros doce caballeros propuso
a los monjes agustinos integrarse en la Orden Militar. La propuesta fue
aceptada y el templo pasó a la Orden santiaguista. Aunque el edificio original es medieval, en el Renacimiento los priores
de la Orden deciden mejorar el edificio destinado a convento. Las obras
de mejora comienzan el 7 de mayo de 1529 con la colocación de la primera piedra
y durarán dos siglos completos interviniendo en ella los mejores artistas del
momento. La pieza más suntuosa realizada en la fase renacentista es el
refectorio monacal con un artesonado impresionante realizado en madera de pino
melis. Durante el siglo XVII se construyeron el patio central y la escalera
principal. Ambas son obras de gran perfección y belleza. Igualmente en el siglo
XVII se hizo el retablo mayor de la Iglesia. Destaca dentro de esta obra la inclusión en su parte central de un gran
cuadro de Francisco Ricci, pintor de cámara de Felipe IV y Carlos II., que lo
ejecutó hacia 1670 y en el que representa al Apóstol sobre un caballo blanco
derrotando a los infieles. A principios del siglo XVIII, en 1735, se
construye la fachada principal, atribuida al gran arquitecto barroco español
Pedro de Ribera.
Portomarín
Templo
de San Pedro:
Su origen es del siglo X, pero en la portada existe una
inscripción con la fecha de su consagración en el año 1182. Su estilo primitivo era el románico, estilo
del cual conserva una puerta con arco de medio punto, arquivoltas sobre
columnas monolíticas, capiteles decorados y tímpano liso sostenido por unas
curiosas cabezas de toro.
Puente:
La villa tuvo un puente romano, que fue destruido por Doña Urraca para
frenar el avance de las tropas de su marido, Alfonso el
Batallador. El puente se volvió a edificar más tarde por Pedro, allá por el año
1121.
Iglesia
de San Juan:
Es uno de los edificios religiosos de estilo románico más importantes
del Camino de Santiago por ser una Iglesia-fortaleza. Perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén. Su construcción
data de los siglos XII y XIII y conserva de su función protectora las
características almenas por las que discurría el camino de ronda. La portada es impresionante; conserva el
gran rosetón calado y una portada románica característica, rodeada de
arquivoltas apoyadas en columnas, cuyos capiteles se encuentran decorados.
En el Tímpano se desarrolla el tema de Cristo Doctor dentro de la mandorla y
rodeado por los 24 ancianos del Apocalipsis, dispuestos radialmente a lo largo
de la primera arquivolta. Las portadas del Norte y el Sur desarrollan temas
evangélicos como La Anunciación. En su interior se desarrolla una sola nave
cubierta con bóveda de cañón. El aspecto interior del templo es
sumamente sobrio y conserva unas pinturas murales de gran calidad.
Casa
Consistorial:
Este bello edificio perteneciente al Portomarín Viejo se sitúa en
la Plaza Mayor. Es uno de los
ejemplares más importantes del estilo barroco civil.
Pazo
del Conde de la Maza:
Este bello edificio perteneciente al Portomarín Viejo se sitúa en
la Plaza Mayor. Es uno de los
ejemplares más importantes del estilo barroco civil.
Ermita
de Nuestra Señora de las Nieves:
En uno de los mejores paisajes de la Ruta Jacobea aparece la ermita de
Ntra. Sra. de las Nieves, puerta de entrada al histórico Portomarín. Las gentes del lugar han llevado a cabo una restauración de gran
sensibilidad con el estilo original del edificio al realizar unos arcos
porticados de gran belleza.
Gonzar
Iglesia
Parroquial Santa María:
La iglesia de Santa María de estilo románico sencillo y tosco pero muy bien conservado; en su interior destacan una talla románica de la
Virgen y un retablo del siglo XVI.
Cruz
de Gonzar:
Bonita y
rústica cruz de Gonzar, que se sitúa a la entrada frente al albergue de
peregrinos.
Castromayor
Iglesia
de Santa María:
Está muy bien conservada. Su estilo es el románico rural En su interior destacan una bella talla románica de la Virgen y
un retablo renacentista del siglo XVI.
Ruinas
de Castromayor:
Todavía hoy se pueden apreciar las ruinas de un gran "castro", que dan nombre a la población
y que se eleva al noroeste del actual poblado.
Ventas de Narón
Capilla
de la Magdalena:
Se encuentra a la salida del pueblo y puede ser
el indicio de la existencia de un antiguo hospital para peregrinos.
Ligonde
Iglesia
de Santiago de Ligonde:
El primitivo templo de Ligonde fue de estilo románico, pero hoy día sólo se conserva una portada, que
podemos contemplar integrada en el templo neoclásico actual. Conserva
Ligonde un antiguo cementerio de peregrinos con una gran Cruz de piedra la cual constituye el Crucero más famoso de
todo el Camino.
Eireche
Templo
de Eireche:
El templo da nombre, en gallego, a esta aldea. Románico inicialmente, ha sufrido diversas reformas, pero conserva
un importante arco triunfal.
Avenostre
Crucero:
Un crucero más de los muchos que se pueden ver en toda Galicia.
Palas de Rei
Iglesia
de San Tirso:
El primer templo dedicado al santo fue románico, pero hoy sólo podemos ver
de él su portada, integrada en el templo
actual como muestra de la extraordinaria riqueza artística que Palas de Rei
tuvo siglos atrás.
Iglesia
Parroquial:
De su antiguo pasado conserva la iglesia parroquial con una
preciosa portada románica. Aymeric la
llama "Palacium Regis" y la sitúa como final de etapa, donde se
agrupaban los ansiosos peregrinos en el llamado "Campo dos Romeiros",
para afrontar los últimos tramos de tan largo camino.
Iglesia
Monasterial de Vilar de Donas:
Monumento Histórico Artístico Nacional desde el año 1931, es el máximo
exponente de la extraordinaria riqueza del patrimonio de la localidad. Su interior se dispone en nave de cruz latina, crucero y la
cabecera distribuida en un ábside central y absiodolos laterales. Su estilo es
románico con influencias cistercienses y góticas, aunque su construcción se
llevó a cabo en la primera mitad del siglo XIII. Dentro de la decoración
destacan las pinturas murales del ábside, uno de los conjuntos pictóricos más
importantes y mejor conservados de toda Galicia. Fueron realizadas al temple,
al menos por tres artistas distintos y la mejor representación es la dedicada a
La Anunciación. También en el interior
son destacables el conjunto de enterramientos de finales del siglo XII, ya que en
esta época era lugar de enterramiento de los caballeros de la Orden de
Santiago. Una de las urnas más distinguidas, realizada en estilo gótico,
pertenece al caballero Fernando Ares Noguerol, representado mediante una figura
yacente sostenida por animales. En el
exterior del templo la sorpresa es su frontis, de excepcional calidad.
De transición entre el estilo románico y el gótico nos muestra elementos de
ambos estilos artísticos. La puerta principal se organiza con arco de medio
punto, torna-lluvias, y decoración ajedrezada, de zigzag, motivos vegetales y
también figurados.
Iglesia
de Pambre:
Construido entre los siglos XIV y XV sobre un macizo rocoso,
consta de un palacio central de planta rectangular, torre del homenaje de base
cuadrada, cuatro torres en los flancos, una iglesia de estilo románico y
muralla de circunvalación. Es uno de
los mejores exponentes de la arquitectura militar en Galicia y el mejor
conservado ya que apenas sufrió daños en la revuelta Irmandiña.
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