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jueves, 1 de agosto de 2013

El Camino a Finisterre


  

    
   El Camino de Santiago, que iniciaremos en Torrejón de Ardoz el próximo año en Junio, está proyectado que finalice en Santiago de Compostela; pero, como tantos peregrinos que han realizado este camino, incluyéndome yo el año pasado, nos resistimos a dar por finalizada esta aventura y deseamos prolongarla más allá, siguiendo al Sol hasta su “muerte” en el Océano Atlantico.
  Voy a plantear esta posibilidad, para los que podamos seguir hasta "El fin del Mundo".


    La peregrinación jacobea como tal concluye en la ciudad de Santiago de Compostela. Sin embargo, casi desde el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago (s. IX) en lo que hoy es la urbe compostelana, muchos peregrinos decidían prolongar su viaje a la Costa da Morte (“Costa de la Muerte”), en la zona más occidental de Galicia, frente a las bravas aguas del océano Atlántico.

   La razón de esta tradición obedece a varios motivos, todos distintos, pero todos relacionables, y su resultado es lo que se conoce como el Camino de Fisterra-Muxía. La Costa da Morte era para los antiguos –y así fue hasta el final de la Edad Media– el último reducto de la tierra conocida, la punta occidental de la Europa continental, el tramo final de un itinerario marcado en el cielo por la Vía Láctea, un espacio mítico-simbólico que tenía en la impresionante mole del cabo Fisterra (“Finisterre”) su parte más extrema.

   Era un lugar cargado de todo tipo de creencias y ritos paganos en el que los romanos (s. II a.C.) se sobrecogieron al ver al enorme sol desaparecer entre las aguas.  

   Luego, en la Edad Media, Fisterra era un lugar cargado de significado para muchos peregrinos, suponía, en aquel tiempo, completar el "camino hacia la perfección" y se "purificaba" en un lugar donde la tierra conecta con el cielo, lo humano con lo divino.
   Cumpliendo la tradición, hay que recoger unas conchas de la playa de la Langosteira como recuerdo, incluso bañarnos en ella si queremos "purificarnos", y justo en el mismo Faro, quemar algunas pertenencias del camino en un acto de purificación y renovación.
   Y, ya al atardecer, contemplar la maravillosa puesta de sol desde el cabo Finisterre. La inmensidad del horizonte, donde se funde el ocaso del sol en un mar lleno de luces y colores... supone un espectáculo indescriptible.


  
   Personalmente, para mí, Finisterre también es un lugar "mágico", el año pasado al final de mi camino desde Castellón pude disfrutar de una fantástica puesta de Sol que me dejó extasiado y que nunca olvidaré.

   En los últimos años también se ha señalizado y promocionado la variante de Muxia, que desde la localidad de Hospital se dirige a esta población marinera. Ya en la edad media algunos peregrinos se acercaban a Muxia, antes de ir a Finisterre, para visitar el santuario de A Nosa Señora da Barca, lugar en que según una leyenda la virgen María llegó en barca para alentar al apóstol en su ardua tarea apostólica. Hoy en día también está señalizado el camino que, bordeando la costa, une Muxia con el cabo de Finisterre. Como puede observarse en el croquis, la distancia entre Santiago y el cabo de Finisterre es de 90 kilómetros y, por lo tanto, se puede realizar en 2 jornadas en bicicleta, las mismas que son necesarias para ir a Muxia para aquellos que opten por esta variante.

   Las posibilidades de continuación a nuestro planteamiento inicial (terminar en Santiago de Compostela) por lo tanto son varias, caso de continuar hasta Finisterre:

1-      Hacer directamente el Camino Santiago-Finisterre, al mismo que realicé el año pasado, en dos etapas, una de 55 Km, Santiago-Olveiroa y otra de 35 Olveiroa-Finisterre.

2-      Continuar con otra etapa más hasta Muxia

3-      Realizar la primera etapa de la 1º posibilidad y en la segunda etapa en Hospital (donde está la bifurcación) seguir hasta Muxia y para terminar en Finisterre o hacer una tercera etapa desde Muxia a Finisterre, que es donde verdaderamente hay que finalizar la peregrinación.

   Decidiremos la posibilidad de continuar hasta Finisterre y que opción tomar entre los que haremos el Camino.

    A continuación haré una breve descripción del Camino a Finisterre.


Santiago-Negreira

   Salimos de Compostela por la Praza do Obradoiro, se abandona, pasando entre el palacio de Raxoi y el Hostal dos Reyes Católicos, antiguo Hospital Real, por la desaparecida puerta del Peregrino o de la Trinidad.
   Después de cruzar ante la iglesia barroca de San Fructuoso y su fachada orientada a la contemplación desde el Obradoiro, el Camino avanza por pequeñas y típicas calles, entre las que destaca la de Hortas.
   El siguiente destino es la “carballeira” (robledal) de San Lourenzo, a la que Rosalía de Castro dedica uno de los poemas de Follas Novas, obra referencial de la poesía del siglo XIX. El pazo de San Lourenzo de Trasouto, antiguo convento franciscano de origen medieval.
   Ya en el municipio de Ames, el Camino alcanza el núcleo de Augapesada, que conserva un pequeño puente de origen medieval, antes de iniciar la ascensión al alto de Mar de Ovellas, desde el que se contempla en todo su esplendor el valle de A Maía.
   En  Ponte Maceira las casas, y los restos de algún antiguo molino restaurado, se reparten a ambas orillas del río Tambre, comunicadas por el puente más significativo de todo este camino. Se trata de una hermosa construcción de finales del siglo XIV, reconstruida en el XVIII, que tuvo durante siglos gran importancia en las comunicaciones entre Santiago y las tierras del Finisterre.
   Negreira, capital de esta comarca, es la mayor población –supera los dos mil habitantes– que cruza el peregrino antes de alcanzar la costa. El pazo de Chancela da paso a esta localidad, en cuyo escudo se representa el puente que con su destrucción habría cortado el paso a los soldados que perseguían a los discípulos de Santiago que huían del legado romano de Fisterra,
es una villa de origen medieval a la que alude Ernest Hemingway en la novela Por quien doblan las campanas, tiene en el pazo de O Cotón, fortaleza medieval restaurada en el siglo XVII, y en la contigua capilla de San Mauro, sus monumentos más característicos.

Negreira - Olveiroa
   Un pequeño puente sobre el río Barcala sitúa al peregrino a la salida de Negreira. La ruta vuelve a coincidir en diversos puntos, a lo largo de este tramo, con el antiguo camino real a Fisterra. Así nos lo recuerdan lugares como Camiño Real y Portocamiño.
  Por momentos, el trayecto recorre zonas de altiplano que permiten amplias perspectivas sobre tierras de los municipios de Negreira y Mazaricos, este último ya en la comarca de Xallas, conocida, sobre todo, por su artesanía de cestería y sus originales sombreros femeninos, realizados en paja.
   Uno de los puntos de mayor interés paisajístico se ofrece al caminante en las estribaciones del monte Aro (556 m), desde el que se contempla parte de la comarca de Terra de Xallas.
   En la parte final de este tramo el agua es la gran protagonista. El río Xallas y sus riberas se hacen presentes sobre todo en Ponteolveira, cuyo puente, construido en el siglo XVI y reformado posteriormente, sitúa al caminante en tierras del municipio de Dumbría. La ruta, que discurre próxima al embalse de A Fervenza, sobre el Xallas, toca a su fin cuando se alcanza el lugar de Olveiroa, de nuevo con notables ejemplos de la arquitectura popular de la zona.

 Olveiroa - Fisterra

   A la salida de Hospital, una aldea que contó con un modesto hospital para peregrinos hoy desaparecido, el Camino se bifurca: será necesario decidir si se sigue la ruta que lleva a Fisterra o la que conduce a Muxía y al santuario de A Barca.
   Si el viajero se dirige en primer lugar a Fisterra, el camino lo llevará a las inmediaciones del santuario de A Nosa Señora das Neves (s. XVIII), con su “fuente santa” . Ya en el alto de O Cruceiro da Armada (247 m), el caminante contempla, por primera vez, en la lejanía aún, el cabo Fisterra.
    El cabo es el símbolo de la comarca del mismo nombre, por la que viajaremos en lo que queda de camino tanto si nos dirigimos a Fisterra como si lo hacemos hacia Muxía. Esta comarca, dada como pocas a todo tipo de leyendas, cuenta con una de las franjas costeras de mayor belleza de la Península Ibérica, en la que se alternan los grandes y tranquilos arenales con abruptas formaciones rocosas y un mar bravo como pocos. El marisqueo, la pesca y la agricultura, con productos artesanales de gran calidad, también contribuyen a hacer de la zona un paraíso para la vista y los sentidos.
   Cee, la primera localidad de la comarca a la que llega el peregrino, cuenta con una notable actividad comercial destaca su mercado dominical y de servicios. El pazo de O Cotón y el edificio decimonónico de la Fundación Fernando Blanco son dos de los símbolos de la localidad, en la que también destaca la iglesia de A Xunqueira, de cabecera gótica.
   Muy próxima a Cee está la villa de Corcubión, que conserva un casco antiguo declarado conjunto histórico-artístico, reflejo en gran medida de la antigua relevancia de su puerto. La iglesia de San Marcos, gótico-marinera y neogótica.
   El camino llega a Fisterra después de bordear, durante unos dos kilómetros, las formaciones dunares de la hermosa y extensa playa de Langosteira. Fisterra, localidad de recios marineros y pescadores, está ligada a la tradición jacobea desde sus inicios.
   Y el epicentro de esa relación es la iglesia de Santa María das Areas, de origen medieval, situada a las  afueras de la localidad, camino del cabo Fisterra. Una arcada, que se considera que formó parte del desaparecido hospital medieval de peregrinos, da paso a un templo en el que brilla con luz propia el Santo Cristo de Fisterra, singular talla del siglo XIV que según la leyenda apareció en la costa después de ser arrojado al agua por un barco durante una tormenta. Para muchos antiguos peregrinos, la visita, tras la peregrinación a Santiago, a la que consideraban la más occidental de las representaciones de Cristo era una forma idónea de culminar su viaje.
   En  el templo de Santa María das Areas la renacentista de la Virgen del Carmen. La capilla mayor (siglo XIV) guarda una imagen pétrea de la Virgen María, del siglo XVI. También se venera una imagen de Santiago con un ritual que recuerda al de la catedral compostelana. Aunque la portada principal es románica, en el exterior del templo predomina el gótico marinero.
   Desde la localidad de Fisterra, el peregrino debe realizar un último y corto trayecto para llegar a la punta del mítico cabo Fisterra, que nos anuncia el edificio del antiguo faro, rehabilitado para usos turísticos. El espíritu y la naturaleza, el mar y el cielo, la leyenda y el presente se dan la mano en ese extremo occidental de Europa en el que los antiguos creyeron adivinar el fin del mundo conocido, quizá definitivamente convencidos al observar sus grandiosas puestas de sol.



 
Fisterra - Muxía

   Cuenta la tradición que la Virgen María recaló en un barco de piedra en lo que hoy es el santuario de A Barca, en Muxía, para dar ánimos al apóstol Santiago en su predicación por el noroeste de la Península Ibérica. De ahí parte la significación jacobea de este lugar y su inclusión en las rutas jacobeas desde el medievo.
   La distancia entre Fisterra y A Barca es de 31 kilómetros. La primera e inmediata cita es San Martiño de Duio, en cuyas inmediaciones  se ocultarían las ruinas de la desaparecida ciudad de Dugium. Según la tradición medieval, aquí residía el legado de Roma al que los discípulos de Santiago se dirigieron para que autorizasen la sepultura en tierra compostelana de los restos del apóstol.
   El camino avanza entre aldeas, campos de cultivo, bosques y la presencia del mar, con playas tan agrestes como la de O Rostro, hasta la pequeña ría de Lires, donde es posible contemplar una notable variedad de aves. En la ruta se encuentran singulares muestras de arquitectura rural tradicional entremezcladas con notables iglesias, como las de origen románico de Santa Leocadia de Frixe y Santa María de Morquintián.
Santuario Virgen de la Barca (Muxia)

   El último esfuerzo antes de Muxía lo representa la subida al alto de As Aferroas (289 m), con sus amplias vistas. La playa de Lourido es la antesala de esta localidad, situada en un hermoso entorno costero. Fundada en el siglo XII.
   Desde Muxía, el santuario de A Nosa Señora da Barca está a un paso. A él se llega bordeando el Monte Corpiño, por el “Camiño da Pel” (Camino de la Piel), así denominado porque en sus inmediaciones se situaba una fuente en la que los peregrinos se aseaban –un símbolo de purificación y respeto al final de la ruta– antes de entrar en el santuario.

 Albergues
Albergue en Olveiroa

   Se ha pasado de no existir ningún albergue en el año 2000 a 20 albergues en el año 2013. Hay tres de la Xunta (Negreira, Olveiroa y Fisterra), 16 privados, y uno municipal gestionado por la asociación gallega AGACS (Corcubión). Los albergues con más capacidad son los de la Xunta, con más de treinta plazas cada uno.


 

jueves, 25 de julio de 2013


   Hoy 25 de Julio del año 2013, día de Santiago Apóstol, Patrón de España y de Galicia, Compostela y España entera está de luto.


   Como Peregrino estoy triste y acompaño en el sentimiento a los familiares de las víctimas del desgraciado accidente ferroviario que ocurrió ayer, así como desear el pronto restablecimiento de los heridos en dicho accidente.

jueves, 18 de julio de 2013

Santa María de Eunate (Muruzábal, Navarra)

   Aunque este hito no se encuentre en el Camino que realizaremos en Junio del 2014, mi reciente visita durante el tramo que he realizado este año ha hecho que me interese por él y que ahonde en su conocimiento, descubriendo cosas que me gustaría compartir con los lectores de este blog.

 
Introducción
   La iglesia de Santa María de Eunate, está situada a las afueras de Muruzabal.  Si vamos por el Camino francés, tenemos que desviarnos  pero merece la pena andar 4 o 5 kilómetros más.
   Forma parte del final del Camino aragonés que entra en la península por Somport y que a unos dos kilómetros después de Eunate se funde con el Camino francés en Óbanos para entrar ya unificado en Puente la Reina.
   A pesar de estar en el centro de un campo de cultivo,  en su estilo no aparece ningún rastro de románico rústico ó rural. Debió de ser construida sin lapsos temporales dejando patente  la bonanza de los recursos destinados al templo.
 

  
Historia

   El nombre de Eunate, en euskera significa "cien puertas" en alusión directa a la arquería o claustro que rodea el perímetro de la iglesia. Ehun = "cien"; Ate = "puerta".

   Otra teoría sobre su nombre, indica que el nombre original de Eunate, sería Onate que en euskera querría decir "la buena puerta" (Ona Ate), en referencia a que la iglesia sería una puerta de acceso a unos niveles superiores de paz espiritual.

   A título de curiosidad podemos indicar que en latín el término "eunato" significa "bien nacido".

   Su peculiar forma, su emplazamiento en medio de la nada y su soledad, le confiere una belleza y serenidad difícil de igualar, lo que la convierte en una de las iglesias más bellas de Navarra.

   Aunque decimos que se encuentra en medio de la nada, hay que hacer la salvedad que si hoy día es cierto, en el momento de su construcción la iglesia debía de formar parte de un complejo mucho mayor formado por diversos edificios del que la iglesia sería el templo del conjunto. Estas dependencias formarían parte de un priorato u hospital o, más problablemente, ambas cosas.

   Atribuido unos orígenes templarios, considerándose que se trataría de una iglesia que además de servir para enterrar a los peregrinos, y formar parte del conjunto antes citado, serviría de faro a los peregrinos del Camino de Santiago. Para ello la iglesia dispondría de una pequeña linterna en su tejado que permitiría mantener encendida un fuego día y noche. También hay que decir que no se han encontrado restos de la linterna.

   El apoyo a esta teoría, la viene a confirmar la existencia de una pequeña torre que mediante una escalera de caracol que corre por su interior, lleva al tejado de la iglesia y que serviría para el fin descrito, ya que no tendría sentido la existencia de esta pequeña torre para subir exclusivamente al tejado. La espadaña existente actualmente en el tejado es muy posterior en el tiempo, ya en 1520 se tiene constancia de su existencia.

   En cuanto a su atribución a los templarios, está basado en que muchas marcas de canteros que se encuentran distribuidas por los sillares de la iglesia, son marcas de canteros templarios. También se aduce su similitud en cuanto a su forma con la Cúpula de la Roca de Jerusalén situada en el antiguo templo de Salomón y donde los templarios tuvieron su sede en la Ciudad Santa. Es conocida la afición de los templarios por construir las iglesias de sus encomiendas con tan particular forma octogonal.
   Un documento del Priorato de Navarra de los caballeros de San Juan de Jerusalén, citan en 1251, un pacto con unos cofrades de Óbanos para que éstos puedan reunirse en el hospital que la orden tenía en el Camino, incluso se refiere una autorización para que puedan recibir sepultura en él.

   Otra hipótesis de su construcción es que fuera mandada construir por una reina de nombre Sancha, y que la misma fuera enterrada en ese mismo lugar, hipótesis  puesta en entredicho por los expertos.

   Sea quien fuera el que la mandara construir, queda fuera de toda duda que la iglesia hacía las veces de cementerio de peregrinos, ya que se han encontrado enterramientos con la concha de peregrino, lo que evidencia su finalidad. Los enterramientos se realizaban en el espacio ocupado por la arquería exterior.





Caracterisiticas
   Se trata de una iglesia de planta Octogonal, construida en el siglo XII (hacia el 1170) y su principal característica y que más llama la atención es la existencia de un deambulatorio, arquería o claustro exterior a su alrededor también de forma octogonal. Circunvalando ambos elementos un pequeño muro protege todo el conjunto. Cubierta de forma piramidal a ocho aguas, hecha con lajas de piedra. En lo alto una espadaña y una pequeña torre de planta cuadrangular que servía para subir al tejado por una escalera de caracol, existente en su interior.
Ábside Situado en el lado este, encontramos el ábside de forma pentagonal al exterior y semicircular al interior. Sostenido por pequeñas columnas que se alienan bajo el alero en alternancia con los canecillos, en forma de cabezas humanas. En los paños resultantes (cinco en total) se abren ventanas, tres de ellas caladas y las otras dos ciegas. Todas ellas de arco de medio punto sobre columnas con capiteles de decoración vegetal. Las columnas que dividen los paños también tienen capiteles con decoración vegetal. En cuanto a los canecillos podemos encontrar tres canecillos por paño.

   Por el interior de la iglesia, el ábside es semicircular y se encuentra cubierta con una bóveda de horno. Esta bóveda se sustenta en unos nervios de forma cuadrangular que descansan en columnas con capiteles y que enmarcan una arquería formada por arcos de medio punto, que se corresponden con las ventanas que podemos observar en el exterior. Debajo de esta arquería, encontramos otra arquería completamente ciega de cinco arcos apuntados apoyados sobre columnas.


  Interior Los muros interiores están construidos con sillares de buena factura. En cada ángulo que forma el octógono, podemos encontrar una columna que acaba en un capitel decorado con motivos vegetales que a su vez y mediante una imposta corrida delimita un primer cuerpo del edificio. Sobre esta columna se levanta otra columna más corta, acabada en un capitel también decorado con motivos vegetales que a su vez corre sobre otra imposta corrida hacia las ventanas, estamos en el segundo cuerpo del edificio. En el tercer y último nivel, nacen los nervios que forman la original cúpula de la iglesia, nervios que convergen en la clave que cubre el espacio.
  
Los ocho nervios cuadrangulares de la bóveda interior, que convergen en el centro, sin clave común, acusan la influencia arquitectónica musulmana, muy propia del sincretismo cultural jacobeo. Los ángulos inscritos entre los nervios son todos diferentes, lo que viene a demostrar que los ocho lados del templo no son iguales. La luz penetra en su interior a través de unas aberturas o lucernarias abiertas en el techo de formas geométricas, tamizadas por placas de alabastro.

   La decoración interior de la iglesia se limita prácticamente a los capiteles de las columnas, se tratan de decoración vegetal (acantos, helechos y frutos). A la altura del ábside (en el lado del evangelio) encontramos decoración con figuras humanas; una bailarina danzando acompañada de dos músicos. En el lado contrario un capitel con dos cuadrúpedos con cabezas de pájaros, entre los cuales se levanta un árbol de la vida, en otro capitel
, dos ángeles con alas uno de ellos tocando una trompeta.



   En su altar mayor, podemos encontrar una imagen románica de la Virgen de Eunate, la actual es una copia, ya que la original fue robada años atrás. Se trataba de una imagen de finales del siglo XII o principios del XIII. Es una imagen de la Virgen con el Niño, típica del románico. En el altar y hasta 1950 en que fueron desmontados, se podían encontrar tres retablos, el principal de estilo plateresco del siglo XVI. En la actualidad luce el ábside vacío en su expresión pura de la piedra, con la sola presencia de la imagen-copia de la Virgen de Eunate obra del valenciano José López Furió.

Portadas Tiene dos puertas de acceso, una situada al norte que es la principal, y la otra situada al oeste que enfrenta al altar y que es bastante más simple en su decoración que la principal. Por esta puerta es por la que se entra en la iglesia.


 

La situada a los pies de la iglesia (oeste), la más sencilla, está formada por un arco de medio punto con guardalluvias de decoración floral.

La situada al norte, está formada por un arco de medio punto con cuatro archivoltas baquetonadas que apoyan en columnas, las dos exteriores con decoración vegetal y las dos interiores con imágenes de cabezas de hombres de largas barbas enroscadas. La archivolta más exterior y que haría de guardalluvias tiene una decoración longitudinal de figuras y las interiores decoración formada por palmetas, roleos, bolas y decoración geométrica.

   Las figuras de la decoración longitudinal antes citada es la siguiente:

   En la clave, presidiendo el desfile, apenas se vislumbra un rostro de aspecto demoníaco. Por el lado izquierdo, y de abajo hacia arriba, se suceden: un hombre desnudo portando un saco, que se apoya sobre una cabeza barbuda, y sobre él, otra cabeza barbuda con la boca abierta; un caballero cuyas manos intentan cerrar una capa con capucha que viste sobre una larga túnica, sus pies se apoyan sobre un rostro grotesco que saca la lengua; un dragón alado con cabeza de hombre, sobre la que se dibuja una roseta de cuatro pétalos; un hombre de larga túnica y jubón corto que sostiene en sus manos un pequeño saco o bolsa, apoyándose sobre una repisa saliente; un dragón alado; y un perro o algo similar, echado sobre sus cuatro patas. Por el lado derecho, y también de abajo hacia arriba, se suceden: una cabeza y sobre esta un animal de larga cola echado sobre cuatro patas; una mujer desnuda en cuyo cuerpo se enrosca una serpiente que surge de sus pies y va a beber en una copa que ella sostiene entre las manos; la cola de una figura irreconocible; un dragón alado con cabeza de obispo; una arpía con cabeza coronada; y otra especie de perro de corta cola, echado sobre sus cuatro patas.
 
   Cabe citar que en el cercano pueblo de Olcoz podemos encontrar esta misma portada, la cual ha generado una leyenda sobre la construcción de la misma. A continuación podemos ver ambas portadas para que el amable lector pueda sacar sus conclusiones.

 
   La leyenda a que hacemos referencia dice a grandes rasgos: que encargado un maestro de obras de la confianza de la Orden del Temple de la construcción de la portada de Santa María de Eunate, y sin haberla finalizado, este tuvo que marchar sin dar explicaciones. Como pasaba el tiempo y el maestro de obras no volvía, los templarios acordaron con un maestro de obras local que terminara la portada y con gran pericia logró terminarla en tan sólo tres días.

   Una vez regresó el primer maestro de obras y viendo finalizada su obra, reclamó a los monjes del temple explicaciones, por lo que estos emplazaron al maestro a ver si era capaz de hacer otra portada igual en tan sólo tres días, que era el tiempo que había tardado el maestro de obras local en terminarla. Viéndose el maestro de obras en un apuro, conjuró poderes infernales que le ayudaron a realizar una nueva portada en el tiempo indicado. En esto que el maestro de obras local viendo la nueva portada, loco de ira de un puntapie mandó la nueva portada hasta el vecino pueblo de Olcoz, donde permanece en la iglesia de San Miguel.

  Exterior En su parte exterior, en las esquinas que forman cada lado del octógono, encontramos altas columnas con capiteles de decoración vegetal que terminan el tejado. El objeto de estas columnas es el sostenimiento de la cubierta. Por debajo del tejado encontramos alrededor de toda la iglesia una serie de modillones.

   En cada paño del octógono encontramos pequeñas columnas con capitel de hojas de acanto, que llegan a mitad altura y que apoyan arcos ciegos apuntados. En el interior de alguno de estos arcos encontramos ventanas ciegas con arcos de medio punto, muy gruesos, que apoyan en columnas con capiteles de decoración vegetal.

Claustro o Arquería De los ocho lados que tiene el claustro, tres de ellos son originales del momento de la construcción de la iglesia, concretamente aquellos que lo forman las parejas de columnas que tienen capiteles historiados, mientras que los cinco lados restantes corresponden a una reconstrucción realizada en el siglo XVII por encontrarse derruidos y en el suelo dichos lados.

   Se creé que el claustro desde el momento de su construcción se encontraba al descubierto, ya que no se han encontrado restos que permitan fijar que existiera una cubierta sobre el mismo.

   En total el claustro está formado por treinta y tres arcos de medio punto. El claustro también es octógonal pero con la diferencia que sus lados son desiguales. En cada lado del octógono, se suceden serie de arcos cuyos pilares o columnas descansan sobre un pedestal interrumpido cada cinco pasos. En total encontramos cinco interrupciones, que permiten el paso al interior de esta arquería. El ancho del claustro es de aproximadamente cuatro metros, y el número de arcos varia entre tres y seis arcos por lado.

   Los arcos de los cinco tramos reconstruidos en el siglo XVII descansan sobre pilares sencillos de sección cuadrada, sustituyéndose el capitel por una simple moldura.

  
Los arcos de los tres tramos restantes (los originales), apoyan en dobles columnas con capiteles historiados, algunos en bastante mal estado de conservación. Encontramos mascaras, volutas, temas vegetales, entrelazados, animales diversos y representaciones bíblicas.

   Hay trabajos que exponen diversas interpretaciones sobre las representaciones bíblicas de los capiteles, muchas de ellas interesadas según el sesgo o la intencionalidad de quien las dice, como la interpretación dado el estado de deterioro de los capiteles es difícil omitiremos una descripción de los mismos. Tal vez el más conocido sea uno que parece representar a Cristo con los brazos extendidos (la Crucifixión), pero con la particularidad que no hay cruz, por lo que muchos autores atribuyen tal circunstancia a una clave esotérica propia de los templarios. No añadiremos más.

   En la cubierta de la iglesia en el lugar donde se supone debería ir la linterna faro que señalara el camino de Santiago, encontramos una espadaña de dos vanos formados por arcos de medio punto, y que por supuesto es un añadido posterior a la construcción de la iglesia.

 
Rito de entrada al templo:

   Se habla de energías que recorren el valle de Valdizarbe, lugar donde se encuentra Eunate,  (valle de Izarbe, en euskera “bajo las estrellas”). Así, muchos visitantes realizan ritos ascéticos y dan tres vueltas descalzos al deambulatorio desde su parte exterior hacia el interior, supuestamente como los rituales de elevación de los caballeros, que a su vez imitaban el desplazamiento circular de los místicos del Islam en torno a la Cúpula de la Roca de Jerusalén (al modo de los musulmanes en La Meca). Dicen, por último, que su subsuelo transmite corrientes telúricas conectadas con otros puntos mágicos, y que la energía se dirige desde los nervios de las ocho columnas que sostienen la bóveda hasta la clave central, y de ahí desciende y se transmite concentrada a las personas ubicadas bajo su vertical exacta

    Por otra parte, entrar en el recinto de un templo no es asunto baladí pues el templo es el espacio sagrado en el que la comunicación entre hombre y lo Alto se hace más fluida e intensa. Un templo es una especie de ente inagotable de fuerza y sacralidad que permite al hombre sólo que penetre en él, participar de esta fuerza y comulgar en esta sacralidad.
.   Cuando divises el edificio de la iglesia de Eunate, te detienes para contemplarlo y dejarte impresionar. Te acercas a él despacio. Antes de entrar en la entrada que lo rodea descabalgas la mochila y te descalzas.
   Deja resonar en tu interior las palabras que Dios dirigió a Moisés: ” ¡Moisés, Moisés! No te acerques aquí, quita las sandalias de tus pies porque el lugar en que estás es tierra sagrada. Yo soy el Dios de tus padres”. Moisés se cubrió el rostro porque temía ver a Dios.
   Repite estas palabras en tu interior y mientras, lentamente, accedes al claustro y circunvalas el octágono tres veces en el nombre de cada una de las personas de la Santísima Trinidad.
   Te detienes en la puerta norte y pides a las esfinges de los capiteles que encubran tu indignidad y permitan tu acceso al lugar sagrado. Cuando obtengas su permiso, traspasas el umbral: has penetrado al espacio donde Dios se manifiesta.
   Colócate en el centro bajo la cúpula mirando al ábside. Deja que la luz que entra por los lucernarios y ventanas vaya alumbrándose en ti. Escucha:  ”Yo soy el Dios de tus padres”.
   Contempla la imagen de nuestra Señora
   Deja que el espacio entre en ti, te hable, te comunique su secreto.
   Pídelo, con mucha humildad pero pídelo. Abre tu más íntima interioridad a Dios..

   Y en otra parte del templo, estaba escrito: ”Lo construyó el silencio”.
 
 
A mi todo ese ceremonial me llegó al alma cuando lo realice con Paco,  mi compañero y amigo peregrino, en mi reciente visita a Eunate. Seguí las instrucciones y luego me introduje en el templo, pero no por la puerta de las esfinges, que estaba cerrada, sino por la puerta Oeste.
 
 
 
 

 

domingo, 7 de julio de 2013

El Calor sobre la Bicicleta


  

   El verano ya está aquí, este año ha tardado pero se ha presentado de repente con altas temperaturas y el cuerpo todavía no se ha acostumbrado. Muchos bicigrinos eligen (o no tienen mas remedio que elegir) está época para realizar su peregrinación a Santiago de Compostela y como consecuencia hay días en los que el sol aprieta y no se ven ni una nube que de vez en cuando le haga aflojar, muchas son las consecuencias de pedalear con excesivo calor y la principal es la deshidratación, he encontrado unos consejos útiles para combatir el calor sobre la bici, o mejor dicho, para evitar sus desagradables consecuencias. Estos consejos también son muy útiles para los peregrinos de a pie.
    A veces hemos sentido en diferentes ocasiones náuseas o mareos al ir en bici y normalmente lo achacamos al cansancio, pero el calor puede tener alguna participación en estas malas sensaciones.
   Cuando se monta en bicicleta con comida o líquido en el estómago, sobre todo en estos días de calor si hemos bebido en exceso antes de empezar, o en alguna fuerte para calmar la sed, el estómago lucha contra los músculos por conseguir una mayor aportación de sangre. Si la comida se asienta en el estómago, sin digerir adecuadamente, te puede producir ganas de vomitar. La solución es bien sencilla, no hacer ejercicio después de comer o como mínimo, no hacer tanto esfuerzo, ya que la sangre es la misma y tiene que dividir para hacer la digestión u oxigenar los músculos en pleno esfuerzo. Si pedaleamos poco a poco, el cuerpo se va habituando progresivamente y al final nuestra digestión se podrá hacer mientras hacemos ejercicio. Así es preferible salir muy temprano, con lo cual facilitaremos lo anteriormente expuesto.
   La deshidratación, como hemos dicho antes es la principal causa del malestar de ciclista. Si pedaleamos con tiempo caluroso y no bebemos lo suficiente, podemos llegar a sentir náuseas y con el estómago en esas condiciones no querremos ingerir nada. Hay que beber siempre al comienzo y luego con cierta frecuencia, pero sin abusar, porque la ingesta excesiva de líquidos también puede ser muy grave. La coherencia y el sentido común es lo que siempre nos indicará lo que hay que hacer.


  
   Hay que tener en cuenta varios detalles importantes para combatir el calor sobre la bici si al final hemos decidido salir en horas de mucho sol o recorremos una etapa tan larga que en los últimos kilómetros nos pillan con el Sol en todo lo alto
El cuerpo no funciona bien cuando hace calor
   Los músculos tienen un rango de temperaturas en los que funcionan bien y fuera de este rango ya no ofrecen el mismo rendimiento, cada persona tiene un rango distinto, aunque no hay grandes diferencias  y cada uno de nosotros debe saber en que rango se mueve.
   Cuando hace frio estamos agarrotados y cuando hace calor nuestro cuerpo está intentando disipar ese calor que nosotros mismos estamos generando y tiene menos recursos para que los músculos funcionen a un nivel optimo, por lo que no podremos pedir grandes rendimientos.
Consejos básicos:
Ir despacio: Este consejo tiene el objetivo de generar menos calor, porque si producimos más calor del que se pueda disipar podemos tener un problema, debemos ir a un ritmo que permita que el aire producido por el movimiento refresque el sudor (y por lo tanto a nosotros mismos) que hemos producido.
Hidratarse Bien: Aunque no se tenga sed hay que beber antes, durante y después:


1.- Antes: Dos vasos de agua  son necesarios antes de la salida.
3.- Durante: Cada vez que subamos un repecho un trago de agua nos vendrá muy bien sobre todo si vamos por una zona de toboganes, o al parar en un Alto, a nos permitirá el consumo de un bidón por hora. Es recomendable beber agua mezclada con sales minerales que también perdemos si la sudoración es importante.
4.- Después: La cervecita al llegar a la meta también es muy buena, pero para una correcta recuperación una botella de recuperante para hidratar y compensar todo lo quemado. El Total Recovery© de Victory Endurance es una buena opción.


La mejor medida para saber su tu cuerpo está bien hidratado es la orina, si es clara indica que lo estamos haciendo bien y si es de tono oscura deberíamos beber mas.



Evitar las horas de mas calor: así de sencillo, incluso si te pilla la “calorina” en plena ruta, vale la pena buscarse una sombra y esperar a que baje el sol, en verano hay luz hasta las 9-10 de la noche. Lo mejor es planificar con arreglo a la etapa que vayamos a realizar ese día, procurando salir siempre con las primeras luces. (los bicigrinos, en los albergues, tenemos fama de salir siempre más tarde que los peregrinos de  pie).
Usar crema de sol: Evitaremos enrojecer y quemarnos, buscar cremas que aguanten el sudor, y aun asi aplicarlas varias veces al día
Llevar Gafas de sol: Nos ayudarán a no quemarnos los ojos, hay que elegir gafas que tengan buena aireación, para que no se empañen.
Elegir ropa de colores claros: Los colores oscuros absorben el calor, por lo tanto la ropa con colores claros evitará en un alto porcentaje esta absorción.
Casco con una buena ventilación: Por mucho calor que haga el casco debe ir siempre en su sitio, la cabeza, hay cascos que tienen la capacidad de evacuar el calor y recoger el aire al circular, son un poco más caros, pero vale la pena y lo notaremos en eso días de calor sofocante.
Refrescarse en la Fuentes: Para mí es un placer el mojarme la cabeza, la nuca y los brazos cada vez que encuentro una fuente, pero cuidado si metes la cabeza de golpe en un chorro de agua demasiado frio puede darte un dolor de cabeza de campeonato, es mejor poco a poco y al final refrescarse el pelo.


  
   Solo un último consejo, recuerda que hay que pedalear para hacer llegar a nuestro destino disfrutando y ya que el camino es duro, no aumentar la dificultad pedaleando bajo un sol implacable para sufrir por sufrir.